Gmar Jatimá Tová: Que seamos inscritos y sellados en el Libro de la Vida

Reflexión de Yom Kipur desde la perspectiva de Moisés

Yom Kipur nos invita a asumir la postura de Moisés en la cima del Sinaí: un llamado a la intercesión, la humildad y la responsabilidad colectiva.

Si volviera a dirigir la palabra al pueblo al descender con las Tablas del Perdón, no recordaría las transgresiones para juzgar, sino para sanar.

Nos recordaría que la santidad no es la ausencia de fallas, sino la valentía de corregir el rumbo.

Incluso los más grandes profetas caminan en la fragilidad humana; la santidad no es un estado estático, sino un viaje continuo de elevación y retorno.

Yom Kipur es la certeza de que no hay falta más grande que la misericordia de Dios.

Es el día para celebrar Su amor incondicional, la oportunidad de restaurar la alianza y renovar nuestra alma como comunidad.

Por lo tanto, iniciamos el ayuno de Yom Kipur como un tiempo sagrado de introspección, renovación e iluminación espiritual.

Para acompañar estas horas de reflexión y elevación, comparto la guía del orden de las plegarias y la lectura tradicional de los Tehilim (Salmos):

Las 5 Plegarias de Yom Kipur

Durante la festividad recitamos cinco servicios de oración:

1. Arvit (Nocturna): Comienza con la apertura solemne del Kol Nidrei.

2. Shajarit: Plegaria de la mañana.

3. Musaf: Plegaria adicional matutina.

4. Minjá: Plegaria de la tarde.

5. Neilá: La plegaria final del cierre antes del anochecer.

(Se acostumbra a recitar el Vidui o confesión en cada una de las plegarias).

Estructura de Lectura de Tehilim (36 Salmos)

Los 36 Salmos suplementarios se distribuyen a lo largo del ayuno:

 Antes de Kol Nidré: Salmos 115 al 123.

 Antes de ir a dormir: Salmos 124 al 132.

 Después de Musaf: Salmos 133 al 141.

Después de Neilá: Salmos 142 al 150.

Es tradición completar la lectura del Tehilim entero junto a un minyán.

Kol Nidré

Kol Nidrei: Ve’esarei, Ush’vuei, Vacharamei, Vekonamei, Vekinusei, Vechinuyei… Miyom Kippurim zeh, ad Yom Kippurim haba aleinu letovah…”

Todos los votos: Prohibiciones, juramentos, consagraciones y promesas que hayamos hecho sobre nosotros mismos desde este Yom Kipur hasta el próximo  que venga sobre nosotros para bien, nos arrepentimos de todos ellos. Quedan perdonados, anulados, cancelados y sin validez. Nuestros votos no serán votos, ni nuestras obligaciones serán obligaciones.

Por eso terminamos el ayuno con la misma certeza con la que Moisés bajó del Sinaí:

יְהוָה יְהוָה אֵל רַחוּם וְחַנּוּן

אֶרֶךְ אַפַּיִם וְרַב־חֶסֶד וֶאֱמֶת

Hashem, Hashem, Dios compasivo y clemente,

lento para la ira, abundante en bondad y verdad.

(Éxodo 34:6)

No hay falta más grande que Su misericordia.

Deseo para todos un ayuno significativo que traiga claridad, serenidad y la bendición de ser sellados para un año de paz, salud y bendiciones.

¡Gmar Jatimá Tová!

 

 

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