QUIERO SER CONGRESISTA

Carta a un curul que recién empieza

Te felicito, has llegado. Eres el representante del Perú profundo, el mismo país donde un trabajador sobrevive con un sueldo mínimo de S/ 1,025 y tiene que tomar entre 2 y 3 buses de ida y retorno para llegar a su centro de labores.

Representas a los niños en estado de desnutrición crónica (como el 36.5% que sufre esta tragedia en zonas rurales).

Representas a los peruanos de las alturas andinas, a quienes cada año hay que enviar ayuda humanitaria como si fueran mendigos, castigados tanto por el rigor de las heladas como por la fría indiferencia del Estado.

Representas a los escolares apiñados en aulas de apenas 20 metros cuadrados con hasta 40 alumnos por salón.

Representas a los maestros jubilados que claman justicia por una deuda histórica que ningún gobierno salda, y al magisterio activo que, con un sueldo precario, no puede garantizarle lo básico a un niño peruano.

Representas a millones de niños y jóvenes, de los cuales casi el 30 % carecen de oportunidades  reales, y a los adolescentes que terminan en las calles de Lima y provincias, sin hogar, sin estudios y sin futuro, muchos de ellos albergados en centros de acogida residencial y PRONOEIS colapsados que apenas logran darles un plato de comida antes de lanzarlos al abandono total.

Representas a los agricultores que pierden hectáreas enteras de cultivos por el desborde de ríos ante la pasividad de las autoridades.

¿Qué vas a hacer por ellos ahora que acabas de asumir el cargo?

Tú ganas:
1.  S/ 15,600 de sueldo base más 2 gratificaciones anuales completas.
2.  Más de S/ 11,000 adicionales  mensuales en asignaciones por función congresal, semana de representación y pasajes cubiertos, sin contar la red de asesores y seguridad policial pagada por todos los peruanos.

¿Qué puedes hacer desde donde estás?

Fiscalizar de verdad:
Exigir cuentas claras al Ejecutivo sobre el gasto real en educación, salud y prevención de desastres agrícolas.

Destinar presupuesto a la infancia: Redirigir el gasto superfluo del Congreso hacia programas de alimentación y combate frontal a la anemia.

Reorganizar el Estado y descentralizar con candados (Modelo Macrorregional):

¡25 gobiernos regionales no va!

Hoy existen mini-reinos artificialmente divididos que no tienen masa crítica ni capacidad presupuestal real, generando una duplicidad brutal de burocracia y presupuestos que terminan evaporados en obras fantasmas.

Reorganización Macrorregional:

El territorio nacional debe agruparse por corredores económicos y geográficos estratégicos. Integrando cuencas económicas viables (como unir a Arequipa, Moquegua y Tacna en un solo bloque del sur, o fusionar departamentos para integrar costa, sierra y selva).

Autonomía Fiscal con Candados:

Las macrorregiones deben retener y administrar un porcentaje directo de los impuestos generados por su propia producción (minería, agroexportación, energía), eliminando la dependencia de mendigar al MEF.

Pero esto exige candados de transparencia radical y meritocracia obligatoria: no es un cheque en blanco para seguir despilfarrando, sino la exigencia de responder directamente ante los ciudadanos por la ejecución de obras reales y transparentes.

El pueblo quiere verte, escucharte. Queremos conocer tus propuestas, tus exigencias y tu agenda legislativa en este inicio de gestión.

Queremos conocerte trabajando con tus asesores, no desde la comodidad de tu casa.

Queremos conocer quiénes son tus asesores, qué perfil tienen y cómo se justifica cada sol que el Estado les paga.

La representación no se ejerce a distancia. Si decides priorizar el trabajo remoto, entonces también deberías priorizar una reducción significativa de tus asignaciones, porque el privilegio de no estar presente no puede costeárselo el mismo pueblo que sí tiene que levantarse todos los días a las 5 de la mañana.

Un Perú que agoniza todavía puede resistir si ve que alguien ha decidido ponerse de pie para rescatarlo desde el primer día.

La Exigencia Inquebrantable: Meritocracia y un Gabinete Técnico de Altura

Basta de utilizar el Congreso como una bolsa de trabajo partidaria, de pagar favores políticos o de tolerar la sombra de redes de corrupción como el cobro de “diezmos”.

La mediocridad legislativa se combate exigiendo un comité técnico multidisciplinario de primer nivel y con trayectoria exitosa por cada despacho, cerrándole la puerta para siempre a los improvisados:

Un abogado constitucionalista y especialista en gestión pública: Para garantizar que las normas nazcan con solidez jurídica, plenamente constitucionales y rigurosamente estructuradas.

Un ingeniero agrónomo o civil con experiencia de campo: Para fiscalizar de verdad las obras paralizadas, el desborde de ríos y las necesidades reales del Perú profundo y las regiones.

Un médico o especialista en salud pública: Para enfocar el presupuesto en combatir la desnutrición infantil, la anemia y la crisis hospitalaria.

Un asesor especialista en Tecnología, Inteligencia Artificial y Sostenibilidad Ambiental:

No podemos seguir legislando a ciegas frente a la revolución digital y la crisis climática.

Necesitamos mentes expertas que impulsen la transformación tecnológica del Estado, promuevan industrias verdes y defiendan los recursos naturales.

Bajo esta visión, las regiones con abundancia de agua natural deben convertirse en el epicentro estratégico para instalar la infraestructura tecnológica del futuro, como los grandes centros de datos y servidores de alta demanda energética e hídrica (hubs de IA), generando desarrollo local real y descentralizado en lugar de seguir dependiendo exclusivamente de Lima.

Como una madre a un hijo, vamos a observar la compañía que eliges, después de advertirte las consecuencias de a quiénes te asocias y quiénes serán tus asesores.

Y más allá de lo técnico y lo político, hay un deber más profundo.

EL DEBER DE NOSOTROS ES EL PERÚ. Sí, nosotros somos el Perú.
Elevemos nuestras plegarias por el gobierno, y nuestras fuerzas armadas.
Es un deber sagrado de todo pueblo  congregarse una vez a la semana, para adorar a su Creador.
Sin importar la denominación religiosa que  practiquemos, recordemos interceder fervientemente por nuestro Perú y sus autoridades: distritales, provinciales, regionales, por el gobierno central y por nuestra presidente, nuestra representante ante el cielo y los gobiernos de la tierra, Keiko Sofia Fujimori.
Que  Di-s  guíe sus manos y sus decisiones para levantar a nuestra patria.
Versos de la  Biblia:
 

Eclesiastés 10

El gobernante sabio educa a su pueblo y organiza bien su gobierno.
Todo pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cuando el rey es ignorante, el pueblo acaba en la ruina; cuando el rey es sabio, el pueblo prospera.
4-5 Dios tiene en sus manos el poder de gobernar este mundo, y el poder de nombrar gobernantes.
Cuando llega el momento, elige al gobernante adecuado
y le da su propia autoridad.

1 Timoteo 2:1-2

 “Exhorto, ante todo, a que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en alta eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.”

Los Salmos de David, Rey de Israel 122:6
Pedid por la paz de Jerusalem.
Sean prosperados los que te aman.
Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios.
 Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo.
 Por amor a la casa del Eterno nuestro Di-s  Buscaré tu bien.

 

 

Carta abierta por el Perú

Unidad, Responsabilidad y Reconstrucción Nacional

Señores congresistas, autoridades de la República y queridos hermanos peruanos.

Nos encontramos en un momento decisivo de nuestra historia. El país atraviesa una transición que exige madurez, serenidad y un compromiso absoluto con el bienestar de todos los peruanos. La responsabilidad que recae sobre cada autoridad, ya sea del Ejecutivo, del Legislativo o de las Fuerzas Armadas, no es una carga menor: es un mandato moral, histórico y republicano.

La primera mujer Presidenta del Perú

En esta etapa histórica, el Perú verá asumir la Presidencia a la primera mujer elegida por voto popular. Este hecho, por sí mismo, marca un antes y un después en nuestra vida republicana.

La nación reconoce en ella no solo a una líder, sino a una mujer que ha crecido en medio de la política, hija de un hombre que muchos peruanos consideran uno de los presidentes más influyentes de nuestra historia contemporánea. Este simbolismo no es menor: representa la entrada de una nueva generación de liderazgo capaz de unir firmeza con sensibilidad, autoridad con servicio, y visión con responsabilidad.

Fundamento espiritual del liderazgo

La Escritura nos recuerda en Daniel 2:21: «Él es quien muda los tiempos y las edades; él quita reyes y pone reyes».

En la visión de Estado, ningún gobernante llega por azar. Los tiempos se ordenan desde una dimensión superior, y con ello nace una responsabilidad moral ineludible hacia el destino de toda la nación. Este verso no es una frase decorativa: es un recordatorio solemne de que la autoridad es un encargo sagrado, y que cada gobernante debe responder con integridad, prudencia y sentido de misión.

Un llamado al Congreso de la República

Los congresistas deben asumir y comprender que están aquí para servir al progreso de todos los peruanos. No han sido elegidos para ser operadores de intereses partidarios, sino constructores de leyes que transformen vidas.

Si deciden anteponer el bien del país, legislando con responsabilidad y rompiendo con las ataduras de las pugnas partidarias por un bien mayor, nuestro amado Perú, podrán ganarse el respaldo genuino todos nuestros hermanos peruanos. De hecho, un congresista que trabaja de verdad por el Perú puede sostener su legitimidad y mantenerse vigente en la vida pública durante décadas, incluso hasta la vejez de quienes hoy ocupan una curul.

Cada uno de ustedes tiene la oportunidad de hacer historia: en su trayectoria personal, en su paso por el Parlamento y en la memoria de la patria. El Perú necesita un Congreso que tome la iniciativa, que mire más allá de los partidos y que se comprometa con una sola causa: sacar adelante al país.

El liderazgo del Ejecutivo: firmeza y visión de Estado

La Presidenta deberá ejercer un liderazgo firme, sereno y orientado al bien común. Un liderazgo que inspire confianza, que ordene prioridades y que recuerde que la autoridad es servicio, no privilegio.

Debe ser un referente de fortaleza y temple, una verdadera líder capaz de proteger, corregir y guiar a la nación en los momentos más complejos. La ciudadanía espera un gobierno que actúe con claridad, que combata la delincuencia con decisión, que proteja a los más vulnerables y que ponga al Perú por encima de cualquier interés ajeno.

El rol constitucional de las Fuerzas Armadas

Nuestras Fuerzas Armadas deben recordar su misión esencial: resguardar el orden, proteger nuestras fronteras, defender la soberanía y garantizar la estabilidad nacional.

Su rol no es político; es institucional y patriótico. En tiempos de incertidumbre, su disciplina y su vocación de servicio son pilares fundamentales de la República.

El pueblo peruano: una nación herida pero no vencida

El pueblo peruano vive una etapa de desorientación y desencanto, sintiéndose en ocasiones decepcionado por autoridades que no han estado a la altura de su misión.

Pero incluso en medio de esta crisis, el Perú conserva algo que ninguna tormenta puede destruir: la esperanza. La esperanza de que un nuevo liderazgo ordene el país, combata la inseguridad, fortalezca la justicia y devuelva la dignidad a la vida cotidiana.

Un llamado final a la unidad nacional

Este es el momento de reconstruir la patria desde sus cimientos. No será tarea de una sola autoridad, sino de todos: el Congreso, el Ejecutivo, las Fuerzas Armadas, los empresarios, los trabajadores, los jóvenes y las familias.

El Perú puede levantarse. El Perú puede unirse. El Perú puede avanzar. Depende de cada uno de nosotros.