Reé – Es Cuestión de Perspectiva

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“Uno debe ser audaz como el leopardo, ligero como el águila, veloz como el ciervo y fuerte como el león para cumplir con la voluntad de nuestro Padre Celestial”. Dicho Talmudico

La lectura de esta semana, Reé1 , comienza con el versículo “Mira que pongo delante de ustedes la bendición y la maldición.”

Nuestros sabios explican que las “bendiciones” y las “maldiciones” de la vida son resultado de cómo miramos las cosas.

Quiero compartir dos ejemplos de este concepto.

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El ciervo y el águila

La semana pasada tuve, gracias a D-os, una buena dosis de Najes. Estuve en Buenos Aires para celebrar el Brit Milá de nuestro nieto porteño, Tzvi Hirsch Shemtov quien lleva el nombre de su bisabuelo, Rabino Tzvi Hirsch Chitrik, A”H. Tzvi Hirsch quiere decir “ciervo” en hebreo e Idish, respectivamente.

En el brindis se habló sobre el significado del nombre mencionando la apertura del Shuljan Aruj (Código de Leyes Judías) que cita el dicho talmúdico que dice que “uno debe ser audaz como el leopardo, ligero como el águila, veloz como el ciervo y fuerte como el león para cumplir con la voluntad de nuestro Padre Celestial”.

El Shuljan Aruj explica qué quiere decir cada una de dichas características aplicadas en la práctica:

“Audaz como el leopardo” se refiere a no dejarse impresionar por los que se burlan de uno por su conducta religiosa.

“Ligero como el águila” se refiere a la rapidez para desviar la vista de lo que no debe mirar.

“Veloz como el ciervo” se refiere a la velocidad para correr a hacer buenas acciones.

“Fuerte como el león” se refiere a la fuerza para controlar y dominar el instinto de uno.

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Planteé una pregunta que hace mucho me llamaba la atención: la velocidad del ciervo se expresa cuando se escapa de su depredador y la velocidad del águila se ve cuando persigue su presa. ¿Por qué, entonces, cuando la Mishná aplica las cualidades de estos dos en la práctica de la conducta humana, se lo hace al revés, aplicando la velocidad del águila al escape (del mal) y la rapidez del ciervo a la persecución (del bien)?

Mi hijo Mendy planteó la siguiente solución.

La rapidez del ciervo es el resultado del miedo. Corre cuando está huyendo del peligro. La rapidez del águila es el resultado de su ambición. Se manifiesta cuando persigue la presa que le servirá de alimentación para él y sus pichones. Ambos corren como resultado de sus respectivos instintos. El hombre, en cambio, aplica dichas cualidades con criterio. Es la huida del mal lo que lo impulsa a hacer el bien y es el afán por hacer el bien lo que lo ayuda a escaparse del mal.

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Ligero como el águila.

Funciona así: Si uno es motivado por hacer el bien únicamente por el beneficio que le puede producir, es capaz de decidir que tiene suficientes logros y no necesita ser tan ambicioso. Lo lleva a aflojarse en el desempeño de su misión de vida. Ahí es cuando la característica del ciervo, la huida del peligro, lo puede ayudar. El miedo a caer en manos del mal lo empuja para que se dedique a hacer el bien. Aunque se conformaría con menos logros, el miedo de caer en manos de los males que vienen como consecuencia del ocio lo motivan a seguir adelante. Cuando uno escala una montaña si no sube, cae.

Conversamente, cuando se trata de apartarse del mal, uno puede estar motivado por el temor a las consecuencias o puede evitar el mal por estar demasiado ocupado con hacer el bien.

El águila no tiene tiempo para mirar donde no debe porque está concentrado con atrapar su presa.

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El ejemplo del Rey David

Dicen nuestros sabios que el Rey David había eliminado su instinto al mal por medio del ayuno. ¿Qué tiene que ver el ayuno con la eliminación del instinto negativo?

Una posible explicación: el Rey David estaba tan ocupado con hacer el bien que no tuvo tiempo para comer. Fue eso, la ocupación constante con lo positivo, lo que no dejó lugar para que el instinto al mal prospere hasta el punto de lograr eliminarlo totalmente.

Comprobando la existencia de D-os

Tuve la oportunidad de participar el fin de semana en un encuentro internacional de jóvenes judíos organizado por el Centro para la Juventud de Buenos Aires. En dicho encuentro, realizado en Cariló, Argentina, participaron unos 250 jóvenes con el objetivo de profundizar sus conocimientos y compromiso judíos.

Tuve muchas conversaciones interesantes y profundas de las cuales aprendí mucho.

Quiero compartir aquí una síntesis de una de ellas.

“Che, Rabino,” me dice Facundo en medio de una conversación. “Tiendo a ser más bien ateo. ¿Puede Ud. comprobarme que D-os existe?”

“No existe semejante prueba,” le dije. “El mundo fue creado de tal manera que permite a la persona elegir entre creer y no creer en D-os. Es por eso que la palabra hebrea por “mundo” es Olam, de la misma raíz que la palabra Heelem, o sea, ocultamiento. Creer en D-os es una decisión personal tuya.”

“Wow,” exclamó el joven. “Es la primera vez que escucho de un Rabino Ortodoxo que diga que no se puede comprobar la existencia de D-os. Es justo lo que necesitaba escuchar. Gracias.”

Me dejó pensando. Paradójicamente, ayudé al joven a entender la existencia de D-os, justamente al explicarle como no había cómo comprobar su existencia.

Uno pensaría que si una afirmación es “incomprobable”, ¿por qué debería uno tomarlo en cuenta? Pero depende de cómo uno lo mira. Puede ser justamente al revés: el hecho de que no sea “científicamente” o “matemáticamente” comprobable, hace que sea una cuestión de elección personal y le da otro sentido a la relación que resulta.

¿Con quién preferirías casarte, con alguien que te quiere porque fue “científicamente comprobado” que son compatibles como pareja o con alguien que te elige a pesar de no haber ninguna “prueba”de que son el uno para el otro?

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Maimónides abre su Mishné Torá diciendo que “el fundamento de los fundamentos y el pilar de las sabidurías es saber que hay una existencia primaria de la cual todo proviene”. No dice que hay que creer, sino que hay que saber.

“Saber” no es necesariamente el resultado de “pruebas”. ¿Se puede comprobar que matar a un inocente está mal? No hay “prueba” que valga. Es axiomático. Uno sabe que está mal asesinar a un inocente sin poder “comprobarlo”. Tampoco tiene necesidad de “pruebas”; es evidente. Similarmente, uno puede saber que D-os existe sin necesidad de tener “pruebas”.

Como dijimos al principio, todo depende del cristal por el cual uno mira2 .

 Fuente:

SHABBAT SHALOM – EkEV

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Resumen de la Parashá

Deuteronomio 7:12-11:25

Moshé continúa su discurso final a los Hijos de Israel, prometiéndoles que si cumplen los preceptos de la Torá, van a ser prósperos en la tierra que están a punto de conquistar y de establecerse, cumpliendo así la promesa de Di-s a sus patriarcas

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Moshé también los reprende por los fallos en su primera generación como pueblo, recordando la idolatría del Becerro de Oro, la rebelión de Koraj, el pecado de los espías, su incitación de Di-s en Taveeirá, Masá y Kivrot Hataavá; “Tú has sido rebelde contra Di-s,” les dice, “desde el día en que te conocí”.

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Sin embargo, también habla del perdón Divino y de las Segundas Tablas de la ley que Di-s escribió y les dio luego de haberse arrepentido.

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Los 40 años en el desierto, les dice Moshé, durante los cuales Di-s los alimentó con el diario Man del cielo, fueron para enseñarles que “el hombre no vive solo de pan, sino de la palabra de Di-s vive el hombre”.

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Moshé describe la tierra a la que van a ingresar como una tierra que “fluye leche y miel”, una tierra bendecida por las siete especies (trigo, cebada, uva, higo, granada, aceite de oliva y dátiles), como el lugar que es el foco de la Providencia Divina en el universo. Los manda a destruir los ídolos de los habitantes anteriores de la tierra, y a ser cuidadosos de no volverse soberbios y pensar que “mi poder y la fuerza de mi mano me dieron esta riqueza”.

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Un pasaje clave de esta sección es el segundo capítulo del Shemá, que repite los preceptos fundamentales enumerados en el primer capitulo del Shemá y describe la recompensa por observar los preceptos de Di-s y el resultado adverso (hambruna y exilio) por no cumplirlos. También es la fuente del precepto de rezar e incluye una referencia a la resurrección de los muertos en la Era Mesiánica.

Fuente:

Chabad article

Al Encuentro del Shabat

https://ritasibbick.wordpress.com/2015/04/17/al-encuentro-del-shabbat/