Re’eh – Open Your Heart, Open Your Hand / Mira: Abre tu corazón, abres tu mano

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Re’eh(Deuteronomy 11:26-16:17)

Open Your Heart, Open Your Hand

Ree (Deuteronomio 11: 26-16: 17)

Abre tu corazón, abres tu mano

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When instructing us in the mitzvah of tzedakah the verse employs two expressions of warning: “do not harden your heart” and “do not recoil your hand.”[1] What we obviously need to clarify is precisely to what each expression is referring.

Cuando somos instruidos en la mitzvá de tzedaká el verso emplea dos expresiones de advertencia: “No endurezcáis vuestro corazón” y “no retroceder su mano.” [1] Lo que hay que aclarar es evidentemente a lo  que cada expresión se refiere.

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Regarding the first expression, we find a similar statement regarding Pharaoh, when he strengthened his heart[2] during the course of the 10 Plagues. In that context, the strengthening of the heart clearly means that he made himself unfeeling and immune to the intense pressure of the plagues. He did this in order to keep himself from buckling to their pressure.

En cuanto a la primera expresión, nos encontramos con una declaración similar en relación con el faraón, cuando él endureció su corazón [2] en el transcurso de las 10 plagas. En ese contexto, el endurecimiento del corazón significa claramente que se hizo insensible e inmune a la intensa presión de las plagas. Lo hizo con el fin de mantener a sí mismo de pandeo a su presión.

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So, then, in our context it would seem that the warning to not harden one’s heart is that one should not make himself cold and unsympathetic to his fellow Jew’s plight. It is hard to refrain from giving while simultaneously feeling the other’s pain and distress; so, in order to “absolve” oneself of one’s duty and relieve oneself of this emotional burden, one may harden his heart against the other’s predicament. The Torah is therefore warning us, do not do this – rather let your heart be soft and receptive to his pain so that your emotions will indeed propel you to carry out your obligation.[3]

Así, pues, en nuestro contexto, parece que la advertencia para no endurecer el corazón de uno es que uno no debe ser frío y apático a la difícil situación de su compañero Judío. Es difícil abstenerse de dar al mismo tiempo que sienta el  dolor y la angustia del otro; así que, con el fin de “absolver” a sí mismo del propio deber y aliviar a sí mismo de esta carga emocional, se puede endurecer su corazón contra el padecimiento del otro. La Torá, por tanto, nos advierte, no hagas esto -. Deja que tu corazón sea suave y receptivo a su dolor para que tus emociones a la verdad te  impulsen a llevar a cabo tu obligación [3]

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The second expression can be understood through a short anecdote that my father, Mr. Dennis Berman, once told me (obviously, without disclosing the name of the subject). My father was once talking to a certain person trying to convince him to give a sizable donation to a particular cause. The individual attempted to “stave off the attack” by claiming that he just didn’t have the financial ability at the time to make such a donation. But my father knew that was not the case. So, the discussion continued until the man was finally cornered into admitting that although he indeed could make the donation – “I just can’t do it!” My father then added his commentary to the story that “people feel like it’s coming out of their kishkas.”

La segunda expresión se puede entender a través de una breve anécdota que mi padre, el Sr. Dennis Berman, me dijo una vez (obviamente, sin revelar el nombre). Mi padre una vez estaba hablando con cierta persona que trata de convencerlo para dar una donación importante a una causa particular. El individuo intentó “evitar el ataque” al afirmar que él no tenía la capacidad financiera en el momento de hacer una donación de este tipo. Pero mi padre sabía que no era el caso. Así, continuó la discusión hasta que el hombre fue finalmente acorralado en admitir que a pesar de que de hecho podría hacer la donación – “No puedo hacerlo” Mi padre luego agregó su comentario a la historia de que “la gente se sienta como si estuviera saliendo de sus kishkas.”

REGALO

This anecdote is quite revealing and, I think, provides us with the understanding to the second expression of warning that the verse employs. Sometimes you really do want to give but, for some reason, you just can’t seem to open up your wallet and just do it. Or, in more modern terminology, to bring yourself to just cut the check. It is not for naught that our Sages tell us that one’s wallet is one of the three things through which a person’s true character can be determined. The Vilna Gaon explains that, in a certain sense, one’s possessions comprise a portion of one’s self. With that in mind, we can well understand how it can indeed be a difficult task to give of one’s assets to another in need (or to any worthy cause for that matter).

Esta anécdota es bastante revelador, y, creo, nos proporciona la comprensión de la segunda expresión de advertir  el verso empleo. A veces usted realmente quiere dar, pero, por alguna razón, sólo parece que no puede abrir su billetera y hacerlo. O, en una terminología más moderna, para traerte a ti mismo, simplemente cortar el cheque. No es en vano que nuestros Sabios nos dicen que nuestra billetera es una de las tres cosas a través de la cual el verdadero carácter de una persona se puede determinar. El Gaón de Vilna explica que, en cierto sentido, las posesiones comprenden una parte de uno mismo. Con eso en mente, así podemos entender cómo de hecho puede ser una tarea difícil dar de los activos de uno a otro en necesidad (o cualquier causa digna para el caso).

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Another anecdote comes to mind. Rabbi Zvi Teitlebaum[4] related that someone was once stuck with some car trouble, and a kind man came over to help. For some time, this gentleman assisted in dealing with the situation. When he finished, the man who provided assistance was asked if he had a dime so that a phone call could be made from the pay phone. At this point, the man demurred. “It’s amazing,” said Rabbi Teitlebaum as he related the anecdote, “this man had no problem being so kind to take of his time and put forth effort to help – but when it came to giving even just a bit of money, he couldn’t do it!”

Otra anécdota viene a la mente. Rabino Zvi Teitlebaum [4] relató que alguien estaba una vez pegado con algunos problemas con el coche, y un hombre amable se acercó a ayudar. Durante algún tiempo, este caballero asistió al tratar con la situación. Cuando terminó, el hombre que prestó asistencia se le preguntó si tenía un centavo para que una llamada telefónica se podría hacer desde el teléfono público. En este punto, el hombre puso reparos. “Es increíble”, dijo el rabino Teitlebaum como el relató la anécdota, “este hombre no tenía ningún problema ser tan amable de tomar de su tiempo y poner esfuerzo para ayudar – pero cuando se trataba de dar aunque sea un poco de dinero, no podía  “hacerlo! “

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Therefore, we are warned, “do not recoil your hand.” Keep it open and extended and give with pleasure.

Por lo tanto, se nos advierte, “no retroceder su mano.” Mantenerla abierta y extendida y da con placer, con gusto.

How? / Cómo?

Well, the fact that the Torah promises that Hashem will bless our endeavors for upholding this mitzvah[5] certainly helps. Also, we must always bear in mind that our assets are all a result of the grace of Hashem, and as such, we must of course do with them as the true Owner commands. As Chazal teach us, “Give to Him from that which is His, for you and yours are actually His.”[6]

Bueno, el hecho de que la Torá promete que Hashem bendecirá nuestros esfuerzos por defender esta mitzvá [5] sin duda ayuda. Además, siempre hay que tener en cuenta que nuestros activos son el resultado de la gracia de Hashem, y como tal, debemos, por supuesto, hacer con ellos como los verdaderos comandos propietarios. Como Chazal nos enseña, “Dale a Él de lo que es suyo, porque usted y los suyos son en realidad de Él.” [6]

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Another important, very helpful point is the end of the pasuk that describes to whom you are giving – “to your poor brother.” Just imagine that it was indeed your own brother, your own flesh and blood – it would not be nearly as difficult to give (and with a joyful heart). One must keep this in mind any time one is solicited by (or for) one’s fellow Jew – that it is your brother that you are being asked to help. Doing this certainly makes the giving that much easier. And let us of course not forget the dictum that “the reward is commensurate with the difficulty”[7] – the more one finds it difficult to uphold the mitzvah and he nevertheless perseveres and succeeds, that much greater will be his reward.

Otro punto importante, muy útil es el final de la pasuk que describe a la que le está dando – “a su pobre hermano.” Imagínense que en verdad era su propio hermano, su propia carne y sangre – no sería tan difícil dar (y con un corazón alegre). Hay que tener esto en cuenta en cualquier momento uno está solicitado por (o para) el prójimo Judío – que es tu hermano que  le está pidiendo a ayudar. Hacer esto sin duda hace que el  dar sea mucho más fácil. Y vamos, por supuesto, no olvidemos el dicho de que “la recompensa es proporcional a la dificultad” [7] – cuanto más se tiene dificultades para defender la mitzvá y él, sin embargo, persevera y tiene éxito, tanto mayor será su recompensa.

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VÍDEO:

http://www.aish.com/tp/i/10minuteparsha/Reeh-Jewish-Slavery.html

Fuente:

http://www.aish.com/tp/i/reflections/321172521.html

Reé – Es Cuestión de Perspectiva

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“Uno debe ser audaz como el leopardo, ligero como el águila, veloz como el ciervo y fuerte como el león para cumplir con la voluntad de nuestro Padre Celestial”. Dicho Talmudico

La lectura de esta semana, Reé1 , comienza con el versículo “Mira que pongo delante de ustedes la bendición y la maldición.”

Nuestros sabios explican que las “bendiciones” y las “maldiciones” de la vida son resultado de cómo miramos las cosas.

Quiero compartir dos ejemplos de este concepto.

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El ciervo y el águila

La semana pasada tuve, gracias a D-os, una buena dosis de Najes. Estuve en Buenos Aires para celebrar el Brit Milá de nuestro nieto porteño, Tzvi Hirsch Shemtov quien lleva el nombre de su bisabuelo, Rabino Tzvi Hirsch Chitrik, A”H. Tzvi Hirsch quiere decir “ciervo” en hebreo e Idish, respectivamente.

En el brindis se habló sobre el significado del nombre mencionando la apertura del Shuljan Aruj (Código de Leyes Judías) que cita el dicho talmúdico que dice que “uno debe ser audaz como el leopardo, ligero como el águila, veloz como el ciervo y fuerte como el león para cumplir con la voluntad de nuestro Padre Celestial”.

El Shuljan Aruj explica qué quiere decir cada una de dichas características aplicadas en la práctica:

“Audaz como el leopardo” se refiere a no dejarse impresionar por los que se burlan de uno por su conducta religiosa.

“Ligero como el águila” se refiere a la rapidez para desviar la vista de lo que no debe mirar.

“Veloz como el ciervo” se refiere a la velocidad para correr a hacer buenas acciones.

“Fuerte como el león” se refiere a la fuerza para controlar y dominar el instinto de uno.

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Planteé una pregunta que hace mucho me llamaba la atención: la velocidad del ciervo se expresa cuando se escapa de su depredador y la velocidad del águila se ve cuando persigue su presa. ¿Por qué, entonces, cuando la Mishná aplica las cualidades de estos dos en la práctica de la conducta humana, se lo hace al revés, aplicando la velocidad del águila al escape (del mal) y la rapidez del ciervo a la persecución (del bien)?

Mi hijo Mendy planteó la siguiente solución.

La rapidez del ciervo es el resultado del miedo. Corre cuando está huyendo del peligro. La rapidez del águila es el resultado de su ambición. Se manifiesta cuando persigue la presa que le servirá de alimentación para él y sus pichones. Ambos corren como resultado de sus respectivos instintos. El hombre, en cambio, aplica dichas cualidades con criterio. Es la huida del mal lo que lo impulsa a hacer el bien y es el afán por hacer el bien lo que lo ayuda a escaparse del mal.

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Ligero como el águila.

Funciona así: Si uno es motivado por hacer el bien únicamente por el beneficio que le puede producir, es capaz de decidir que tiene suficientes logros y no necesita ser tan ambicioso. Lo lleva a aflojarse en el desempeño de su misión de vida. Ahí es cuando la característica del ciervo, la huida del peligro, lo puede ayudar. El miedo a caer en manos del mal lo empuja para que se dedique a hacer el bien. Aunque se conformaría con menos logros, el miedo de caer en manos de los males que vienen como consecuencia del ocio lo motivan a seguir adelante. Cuando uno escala una montaña si no sube, cae.

Conversamente, cuando se trata de apartarse del mal, uno puede estar motivado por el temor a las consecuencias o puede evitar el mal por estar demasiado ocupado con hacer el bien.

El águila no tiene tiempo para mirar donde no debe porque está concentrado con atrapar su presa.

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El ejemplo del Rey David

Dicen nuestros sabios que el Rey David había eliminado su instinto al mal por medio del ayuno. ¿Qué tiene que ver el ayuno con la eliminación del instinto negativo?

Una posible explicación: el Rey David estaba tan ocupado con hacer el bien que no tuvo tiempo para comer. Fue eso, la ocupación constante con lo positivo, lo que no dejó lugar para que el instinto al mal prospere hasta el punto de lograr eliminarlo totalmente.

Comprobando la existencia de D-os

Tuve la oportunidad de participar el fin de semana en un encuentro internacional de jóvenes judíos organizado por el Centro para la Juventud de Buenos Aires. En dicho encuentro, realizado en Cariló, Argentina, participaron unos 250 jóvenes con el objetivo de profundizar sus conocimientos y compromiso judíos.

Tuve muchas conversaciones interesantes y profundas de las cuales aprendí mucho.

Quiero compartir aquí una síntesis de una de ellas.

“Che, Rabino,” me dice Facundo en medio de una conversación. “Tiendo a ser más bien ateo. ¿Puede Ud. comprobarme que D-os existe?”

“No existe semejante prueba,” le dije. “El mundo fue creado de tal manera que permite a la persona elegir entre creer y no creer en D-os. Es por eso que la palabra hebrea por “mundo” es Olam, de la misma raíz que la palabra Heelem, o sea, ocultamiento. Creer en D-os es una decisión personal tuya.”

“Wow,” exclamó el joven. “Es la primera vez que escucho de un Rabino Ortodoxo que diga que no se puede comprobar la existencia de D-os. Es justo lo que necesitaba escuchar. Gracias.”

Me dejó pensando. Paradójicamente, ayudé al joven a entender la existencia de D-os, justamente al explicarle como no había cómo comprobar su existencia.

Uno pensaría que si una afirmación es “incomprobable”, ¿por qué debería uno tomarlo en cuenta? Pero depende de cómo uno lo mira. Puede ser justamente al revés: el hecho de que no sea “científicamente” o “matemáticamente” comprobable, hace que sea una cuestión de elección personal y le da otro sentido a la relación que resulta.

¿Con quién preferirías casarte, con alguien que te quiere porque fue “científicamente comprobado” que son compatibles como pareja o con alguien que te elige a pesar de no haber ninguna “prueba”de que son el uno para el otro?

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Maimónides abre su Mishné Torá diciendo que “el fundamento de los fundamentos y el pilar de las sabidurías es saber que hay una existencia primaria de la cual todo proviene”. No dice que hay que creer, sino que hay que saber.

“Saber” no es necesariamente el resultado de “pruebas”. ¿Se puede comprobar que matar a un inocente está mal? No hay “prueba” que valga. Es axiomático. Uno sabe que está mal asesinar a un inocente sin poder “comprobarlo”. Tampoco tiene necesidad de “pruebas”; es evidente. Similarmente, uno puede saber que D-os existe sin necesidad de tener “pruebas”.

Como dijimos al principio, todo depende del cristal por el cual uno mira2 .

 Fuente: