PARASHA BALAK

14 Tamuz, 5784
Julio 20, 2024
 
 
Haftarah:

Micah 5:6 – 6:8

 

NÚMEROS 22

Y cuando Balac hijo de Sipor se dio cuenta de todo lo que Israel había hecho con los amorreos,

él y todos los moabitas tuvieron mucho miedo del pueblo de Israel, pues eran una gran multitud. Fue tanta la angustia de los moabitas

que les dijeron a los ancianos de Madián:

«Esta gente va a acabar con todos nuestros contornos, del mismo modo que el buey acaba con la grama del campo.»

Balac hijo de Sipor era entonces el rey de Moab,

así que mandó llamar a Balaam hijo de Beor, que estaba en Petor, junto al río, en el territorio de los hijos de su pueblo. Los mensajeros le dijeron:

«De Egipto ha salido un pueblo que cubre la faz de la tierra, y que ha venido a plantarse delante de mí. Yo sé que a quien tú bendices, es bendecido, y que a quien tú maldices es maldecido. Por eso, te ruego que vengas y lo maldigas por mí, porque es un pueblo más fuerte que yo. ¡Tal vez logre yo herirlo y echarlo fuera de mi tierra!»

Los ancianos de Moab y de Madián fueron a ver a Balaam. Con los regalos de adivinación en la mano, le dieron el mensaje que le enviaba Balac.

Y Balaam les dijo:

«Descansen aquí esta noche, que yo les daré la respuesta que el Señor me comunique.»

Y los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

Pero Dios vino y le dijo a Balaam:

«¿Quiénes son estos hombres que están contigo?»

10 Balaam le respondió a Dios:

«Balac hijo de Sipor, que es rey de Moab, mandó a decirme:

11 “De Egipto ha salido un pueblo que cubre la faz de la tierra. Yo te ruego que vengas y lo maldigas por mí. ¡Tal vez logre yo herirlo y echarlo fuera!”»

12 Entonces Dios le dijo a Balaam:

«No vayas con ellos, ni maldigas a ese pueblo, porque es un pueblo bendito.»

13 Y así, al día siguiente Balaam se levantó y les dijo a los príncipes de Balac:

«Vuelvan a su tierra. El Señor no me permite ir con ustedes.»

14 Los príncipes de Moab se levantaron y fueron a decirle a Balac:

«Balaam no quiso venir con nosotros.»

15 Una vez más, Balac envió a otros príncipes, más importantes todavía que los anteriores,

16 y éstos le dijeron a Balaam:

«Así dice Balac, hijo de Sipor: “Te ruego que no dejes de venir a mí.

17 Puedes estar seguro de que yo te colmaré de riquezas, y haré todo lo que me digas. Por favor, ven y maldice por mí a este pueblo.”»

18 Pero Balaam les respondió a los siervos de Balac:

«Aun cuando Balac me dé su casa llena de oro y plata, yo no puedo desobedecer en lo más mínimo las órdenes del Señor.

19 Yo les ruego que descansen aquí esta noche, hasta que yo sepa qué más me dice el Señor.»

20 Durante la noche, Dios vino y le dijo a Balaam:

«Puesto que estos hombres han acudido a ti, levántate y vete con ellos. Pero harás sólo lo que yo te diga.»

El ángel y el asna de Balaam

21 Al día siguiente, Balaam se levantó, le puso a su asna el aparejo, y se fue con los príncipes de Moab. 22 Balaam iba montado sobre su asna, y acompañado de dos criados suyos, pero en el camino la ira de Dios se encendió y su ángel salió dispuesto a obstruirle el paso.

23 Cuando el asna vio que el ángel del Señor estaba en el camino, y que en la mano tenía desenvainada la espada, se apartó del camino y se fue por el campo. Balaam azotó al asna para hacerla volver al camino,

24 pero el ángel del Señor se puso en un sendero de viñas, que de uno y otro lado tenía un cerco de piedras.

25 En cuanto el asna vio al ángel del Señor, se arrimó contra el cerco de piedras y apretó contra la pared el pie de Balaam, por lo que él volvió a azotarla.

26 Entonces el ángel del Señor avanzó un poco más y se puso en un lugar más angosto, donde ya no había manera de avanzar ni a un lado ni al otro. 27 Al ver el asna al ángel del Señor, se echó al suelo debajo de Balaam, y éste se enojó y la azotó con un palo.

28 Entonces el Señor hizo que el asna hablara, y ésta le dijo a Balaam:

«¿Y yo qué te he hecho? ¿Por qué me has azotado tres veces?»

29 Y Balaam le respondió:

«¡Es que te has burlado de mí! Si tuviera yo una espada en la mano, ¡ahora mismo te mataría!»

30 El asna le contestó:

«Pero, Balaam, ¿acaso no soy yo tu asna? Desde que me tienes, y hasta este día, tú has montado sobre mí. ¿Acaso te he tratado así alguna vez?»

Como Balaam respondió que no,

31 el Señor le abrió los ojos, y al ver Balaam que el ángel del Señor estaba en el camino y con la espada en la mano, se inclinó y se postró sobre su rostro.

32 Entonces el ángel del Señor le dijo:

«¿Por qué azotaste a tu asna tres veces? Como puedes ver, yo he salido dispuesto a no dejarte seguir, porque tu camino me parece perverso.

33 En cuanto el asna me vio, tres veces se apartó de mí. Si ella no se hubiera apartado de mí, yo te habría matado a ti, y a ella la habría dejado con vida.»

34 Entonces Balaam dijo al ángel del Señor:

«He pecado. Y es que no sabía que tú te interponías en mi camino. Pero ya que esto te parece mal, voy a regresarme.»

35 Pero el ángel del Señor le dijo:

«Puedes ir con esos hombres. Pero sólo dirás lo que yo te ordene que digas.»

Y así, Balaam se fue con los príncipes de Balac.

36 Y cuando Balac supo que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, la cual está en los límites de Arnón, es decir, en los extremos de su territorio. 37 Allí, Balac le dijo a Balaam:

«¿Acaso no mandé a llamarte? ¿Por qué no acudiste a mi llamado? ¿Crees que no puedo darte muchas riquezas?»

38 Balaam le respondió:

«Pues ya estoy aquí. Pero no puedo decir nada que Dios no me ordene decir.»

39 Y Balaam se fue con Balac, y se dirigieron a Quiriat Jusot.
40 Allí Balac ordenó sacrificar bueyes y ovejas, y los envió a Balaam y a los príncipes que estaban con él.

Balaam bendice a Israel

41 Al día siguiente, Balac llevó a Balaam hasta la cima de Bamot Baal, y desde allí Balaam vio la parte más extrema del pueblo.

23 Balaam le dijo a Balac:

«Levanta aquí siete altares, y prepárame siete becerros y siete carneros.»

2 Balac hizo lo que Balaam le ordenó, y Balac y Balaam ofrecieron un becerro y un carnero en cada altar. 3 Luego Balaam le dijo a Balac:

«Quédate junto a tu holocausto, que yo iré a ver si el Señor quiere encontrarse conmigo. Si hay algo que él me muestre, te lo haré saber.»

Y Balaam se fue a un monte desolado.

Entonces Dios vino al encuentro de Balaam, y éste le dijo:

«He ordenado levantar siete altares, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.»

El Señor puso su palabra en labios de Balaam, y le dijo:

«Regresa a donde está Balac, y dile lo que voy a decirte.»

Balaam volvió a donde estaba Balac, y lo encontró junto a su holocausto, junto con todos los príncipes de Moab.

Entonces Balaam pronunció estas palabras proféticas:

«Balac, el rey de Moab, me trajo de Aram;
me hizo venir de los montes del oriente.
Me pidió venir y maldecir a Jacob;
me ordenó desearle el mal a Israel.
¿Y cómo maldecir a quien Dios no maldijo?
¿Cómo condenar a quien el Señor no ha condenado?
Desde lo alto de las peñas puedo verlo;
desde las colinas puedo observarlo.
Es un pueblo que habita confiado,[a]
y que las naciones no toman en cuenta.
10 ¿Quién puede contar el polvo de Jacob,
o la cuarta parte del pueblo de Israel?
¡Espero morir como mueren los justos!
¡Espero tener el mismo final de ellos!»

11 Entonces Balac le dijo a Balaam:

«¿Pero qué es lo que haces conmigo? Te hice venir para que maldijeras a mis enemigos, ¡y ahora resulta que los estás bendiciendo!»

12 Balaam le respondió:

«¿Y acaso no tengo que decir lo que el Señor ponga en mis labios?»

13 Pero Balac insistió:

«Te ruego que vengas conmigo a otro lugar, desde donde no puedas ver a todos ellos sino solamente su parte extrema. Desde allí los maldecirás por mí.»

14 Y Balac llevó a Balaam al campo de Sofín, que está en la cumbre del Pisga. Allí edificó siete altares, y en cada altar ofreció un becerro y un carnero.

15 Entonces Balaam le dijo a Balac:

«Quédate aquí, junto a tu holocausto, que yo iré por allí a encontrarme con Dios.»

16 Entonces el Señor salió al encuentro de Balaam, y puso en sus labios su palabra. Le dijo:

«Vuelve adonde está Balac, y dile lo que voy a decirte.»

17 Balaam fue adonde estaba Balac, y lo encontró junto a su holocausto, acompañado de los príncipes de Moab. Y Balac le dijo:

«¿Qué te dijo el Señor?»

18 Y Balaam pronunció estas palabras proféticas:

«Vamos, Balac, ¡ponte de pie!
¡Escucha mis palabras, hijo de Sipor!
19 Dios no es un simple mortal
para que mienta o cambie de parecer.
Si él habla, ciertamente actúa;
si él dice algo, lo lleva a cabo.
20 Yo he recibido la orden de bendecir;
la bendición de Dios no puedo revocarla.
21 Dios no ha hallado iniquidad en Jacob,
ni ha encontrado perversidad en Israel.
El Señor su Dios está con ellos,
y ellos lo aclaman como su rey.
22 Dios los ha sacado de Egipto
con la poderosa fuerza de un búfalo.
23 Contra Jacob nada pueden las brujerías;
contra Israel nada valen las artes mágicas.
De Jacob, que es Israel, se dirá:
¡Miren lo que ha hecho Dios con ellos!
24 Este pueblo se levantará como un león;
como león rugiente se pondrá de pie.
No se echará hasta haber devorado la presa,
¡hasta saciarse con la sangre de los muertos!»

25 Pero Balac le dijo a Balaam:

«Si no lo vas a maldecir, ¡tampoco lo bendigas!»

26 Y Balaam le respondió:

«¿No te he dicho que yo debo decir todo lo que el Señor me diga?»

27 Balac le dijo entonces:

«Yo te ruego que me acompañes a otro lugar. Tal vez desde allí Dios maldiga a Israel.»

28 Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Pegor, desde donde se mira hacia el desierto.[b] 29 Allí Balaam le dijo a Balac:

«Levanta aquí siete altares, y prepárame siete becerros y siete carneros.»

30 Balac hizo lo que Balaam le ordenó, y éste ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

24 Cuando Balaam se dio cuenta de que al Señor le parecía bien que él bendijera a Israel, ya no recurrió a las artes de hechicería, como lo había hecho la primera y la segunda vez, sino que dirigió la mirada hacia el desierto.

Al levantar la vista, pudo ver a Israel asentado por orden tribal. Entonces el espíritu de Dios vino sobre él,

y él pronunció estas palabras proféticas:

«Así dice Balaam hijo de Beor;
así dice el hombre de penetrante mirada;
así dice el que oye la voz de Dios,
el que recibe visiones del Omnipotente,
el que postrado mantiene abiertos los ojos:

»¡Qué hermosas son tus tiendas, Jacob!
¡Qué hermosas son tus habitaciones, Israel!
Expandidas, como los arroyos;
como los huertos a la vera del río,
como los áloes que el Señor ha plantado,
como los cedros cercanos a las aguas.
De sus afluentes mana agua en abundancia;
sus semillas estarán bien regadas.
Su rey es más importante que Agag,
y su reinado será enaltecido.

»Dios lo sacó de Egipto,
y le infundió las fuerzas de un búfalo.
Devorará a las naciones enemigas,
les desmenuzará los huesos,
y las traspasará con sus saetas.
Se pone al acecho, como un león;
se agazapa como leona: ¿quién lo azuzará?
¡Benditos sean quienes lo bendigan!
¡Malditos sean quienes lo maldigan!»

Profecía de Balaam

10 En ese instante la ira de Balac se encendió contra Balaam, y agitando las manos le dijo:

«Yo te hice venir para que maldijeras a mis enemigos, ¡y ya van tres veces que los bendices! 11 ¡Mejor lárgate a tu casa! Yo había prometido colmarte de riquezas, pero es el Señor quien te ha privado de recibirlas.»

12 Balaam le respondió:

«¿Acaso no se lo advertí a los mensajeros que me enviaste? Yo les dije:

13 “Aun si Balac me da su casa llena de oro y plata, yo no podré desobedecer las órdenes del Señor, ni hacer nada bueno o malo por mi propia voluntad. Yo diré sólo aquello que el Señor me ordene decir.” 14 Como puedes ver, yo estoy regresando a mi pueblo. Pero ven conmigo, que voy a indicarte lo que este pueblo hará con tu pueblo en los últimos tiempos.»

15 Y Balaam pronunció estas palabras proféticas:

«Así dice Balaam hijo de Beor;
así dice el hombre de penetrante mirada;
16 así dice el que oye la voz de Dios,
el que tiene los conocimientos del Altísimo,
el que recibe visiones del Omnipotente,
el que postrado mantiene abiertos los ojos:

17 »Yo lo veré, pero no en este momento;
lo contemplaré, pero no de cerca.
De Jacob saldrá una estrella;
un cetro surgirá en Israel,
que herirá a Moab en las sienes
y descalabrará a todos los hijos de Set.
18 Edom será conquistado;
también Seir será tomado por sus enemigos.
Pero Israel realizará grandes proezas.
19 De Jacob saldrá un conquistador,
y acabará con los que aún queden en la ciudad.»

20 Luego, Balaam se fijó en Amalec, y pronunció estas palabras proféticas:

«Amalec es una nación importante,
pero al final desaparecerá para siempre.»

21 Al ver a los quenitas, Balaam pronunció estas palabras proféticas:

«Tú habitas en un lugar seguro;
has construido tu nido en la roca.
22 Con todo, quenita, serás echado al fuego,
y Asiria te llevará cautivo.»

23 Y Balaam pronunció también estas palabras proféticas:

«¡Ay! ¿quién podrá seguir con vida
cuando Dios se decida a actuar?
24 De las costas de Quitín vendrán naves
que afligirán a Asiria, lo mismo que a Éber,
pues también ellos perecerán para siempre.»

25 Dicho esto, Balaam se fue de allí y volvió al lugar de donde había venido, y también Balac se fue por su camino.

25 Mientras Israel estuvo viviendo en Sitín, el pueblo empezó a prostituirse con las mujeres de Moab, las cuales invitaban al pueblo a participar en los sacrificios de sus dioses, y el pueblo comía de esos sacrificios y adoraba a esos dioses.

Y como el pueblo acudía a Baal Pegor, el furor del Señor se encendió contra Israel,

y el Señor le dijo a Moisés:

«Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos delante de mí a pleno sol. Sólo así mi ira se apartará de Israel.»

Moisés dijo entonces a los jueces de Israel:

«Mate cada uno de ustedes a los suyos que hayan acudido a Baal Pegor.»

Mientras los israelitas lloraban a la entrada del tabernáculo de reunión, un israelita llegó y, a la vista de Moisés y de toda la congregación de los israelitas, presentó una madianita a sus hermanos.

Al ver esto Finés hijo de Eleazar, que era hijo del sacerdote Aarón, se levantó de en medio de la congregación y, con una lanza en la mano,

se lanzó tras aquel israelita. Al llegar a su tienda, con su lanza atravesó por el vientre a los dos, al israelita y a la mujer. Al instante, cesó la mortandad entre los hijos de Israel,

aunque ya habían muerto veinticuatro mil de ellos.

 

 

MIQUEAS 5:6 – 6:8

que a filo de espada devastarán la tierra de Asiria y la tierra de Nimrod. Sí, ellos nos librarán de los asirios cuando éstos vengan y ataquen nuestra tierra e invadan nuestras fronteras.

Entre los muchos pueblos, el remanente de Jacob será como el rocío del Señor y como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan nada de nadie ni ponen su confianza en los seres humanos.

Además, el remanente de Jacob será, entre las naciones y la multitud de los pueblos, como el león entre los animales salvajes y como el cachorro del león entre los rebaños de ovejas, que a su paso aplasta y arrebata, sin que nadie pueda librarse.

¡Levanta, pues, tu mano contra tus enemigos, y destruye a todos tus adversarios!

10 «Cuando llegue ese día, acabaré con todos los caballos y con todos los carros de guerra que hay en medio de ti.

—Palabra del Señor.

11 »Además, destruiré las ciudades de tu tierra, y convertiré todas tus fortalezas en un montón de escombros.

12 Asimismo, arrancaré de tu mano las hechicerías, y no volverá a hallarse en ti ningún agorero. 13 Destruiré las esculturas y las imágenes que hay en medio de ti, y nunca más te inclinarás ante la obra de tus manos.

14 Arrancaré las imágenes de Asera que hay en medio de ti, y destruiré tus ciudades,

15 y con ira y con furor me vengaré de las naciones que no me obedecieron.»

Controversia del Señor contra Israel

Escuchen ahora lo que dice el Señor:

«¡Levántate y contiende contra los montes! ¡Que oigan tu voz las colinas!»

Ustedes los montes, y ustedes, los sólidos cimientos de la tierra, escuchen la querella del Señor. Porque el Señor tiene una querella contra su pueblo, y va a altercar contra Israel:

«Pueblo mío, ¿qué te he hecho? ¿En qué te he molestado? ¡Respóndeme!

Es un hecho que yo te saqué de la tierra de Egipto; que te libré de la casa de servidumbre, y que delante de ti envié a Moisés, a Aarón y a María.
Acuérdate ahora, pueblo mío, de los planes que urdía Balac, rey de Moab, y de cómo respondió Balaam hijo de Beor. Yo los traje desde Sitín hasta Gilgal, para que reconozcan cuántas veces yo, el Señor, los he salvado.»

Lo que pide el Señor

Tú, Israel, preguntas:

«¿Con qué me presentaré ante el Señor? ¿Cómo adoraré al Dios Altísimo? ¿Debo presentarme ante él con holocaustos, o con becerros de un año?

¿Le agradará al Señor recibir millares de carneros, o diez mil ríos de aceite? ¿Debo darle mi primogénito a cambio de mi rebelión? ¿Le daré el fruto de mis entrañas por los pecados que he cometido?»

¡Hombre! El Señor te ha dado a conocer lo que es bueno, y lo que él espera de ti, y que no es otra cosa que hacer justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.

 

¿Un Pueblo Que Vive Solo?

 

Excepto en relación con Di-s, estar solo rara vez es una bendición.

Rashi dice que significa que los Judíos son indestructibles. Ibn Ezra dice que significa que no se asimilan. Ramban dice que significa que mantienen su propia integridad. No significa que estén destinados a estar aislados, sin aliados ni amigos. Eso no es una bendición sino una maldición. Ese no es un destino; menos aún es una identidad.

Ser Judío es ser amado por Di-s; no debe ser odiado por los gentiles. Nuestros antepasados ​​fueron llamados a ser “Un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa”. La palabra Kadosh, “Santo”, significa apartado. Pero existe una profunda diferencia entre estar separados y estar solos.

Los líderes están apartados, pero no están solos. Si realmente estuvieran solos, no podrían ser líderes. Los atletas, escritores, actores, cantantes y pianistas pueden vivir separados cuando se preparan para una actuación importante, pero no están solos. Su separación tiene un propósito. Les permite concentrar sus energías, perfeccionar y refinar sus habilidades. No es una condición existencial, un aislamiento elegido y deseado (…)

Para leer el articulo completo:

 
 

 

Shabbat Shalom

 
Cheshvan 4, 5783
October 29, 2022
 
 
Haftarah:

Isaiah 54:1-10

Noach in a Nutshell

Genesis 6:9–11:32

 

G‑d instructs Noahthe only righteous man in a world consumed by violence and corruption—to build a large wooden teivah (“ark”), coated within and without with pitch. A great deluge, says G‑d, will wipe out all life from the face of the earth; but the ark will float upon the water, sheltering Noah and his family, and two members (male and female) of each animal species (and 7 of the “pure” species).

To read the full article:
chabad.org/parshah/jewish/Noach-in-a-Nutshell

Resumen de la Parashá

Génesis 6:9-11:32

 

Di-s manda a Noaj, la única persona justa en un mundo consumido por la violencia y la corrupción, a construir una teivá (“Arca”), recubierta de brea en su interior y exterior. Un gran diluvio, dice Di-s, eliminará toda vida de la faz de la tierra; pero el arca flotará en el agua, resguardando a Noaj y a su familia, junto a dos miembros (macho y hembra) de cada especie animal (…)

Para continuar leyendo:
es.chabad.org/jewish/Resumen-de-la-Parash

Yeshayahu – Isaiah – Isaías 54

 

Isaiah 54 (15) Behold, they will meet together, but not for Me. Those who gather against you will fall for you.

Yeshayahu – Isaiah – Chapter 54

1 “Sing you barren woman who has not borne; burst out into song and jubilate, you who have not experienced birth pangs, for the children of the desolate one are more than the children of the married woman,” says the Lord.   ארָנִּ֥י עֲקָרָ֖ה לֹ֣א יָלָ֑דָה פִּצְחִ֨י רִנָּ֚ה וְצַֽהֲלִי֙ לֹא־חָ֔לָה כִּֽי־רַבִּ֧ים בְּֽנֵי־שֽׁוֹמֵמָ֛ה מִבְּנֵ֥י בְעוּלָ֖ה אָמַ֥ר יְהֹוָֽה:
2 Widen the place of your tent, and let them stretch forth the curtains of your habitations, do not spare; lengthen your cords and strengthen your stakes.   בהַרְחִ֣יבִי | מְק֣וֹם אָהֳלֵ֗ךְ וִֽירִיע֧וֹת מִשְׁכְּנוֹתַ֛יִךְ יַטּ֖וּ אַל־תַּחְשׂ֑כִי הַֽאֲרִ֙יכִי֙ מֵֽיתָרַ֔יִךְ וִיתֵֽדֹתַ֖יִךְ חַזֵּֽקִי:
3 For right and left shall you prevail, and your seed shall inherit nations and repeople desolate cities.   גכִּי־יָמִ֥ין וּשְׂמֹ֖אול תִּפְרֹ֑צִי וְזַרְעֵךְ֙ גּוֹיִ֣ם יִירָ֔שׁ וְעָרִ֥ים נְשַׁמּ֖וֹת יוֹשִֽׁיבוּ:
4 Fear not, for you shall not be ashamed, and be not embarrassed for you shall not be put to shame, for the shame of your youth you shall forget, and the disgrace of your widowhood you shall no longer remember.   דאַל־תִּֽירְאִי֙ כִּי־לֹ֣א תֵב֔וֹשִׁי וְאַל־תִּכָּֽלְמִ֖י כִּי־לֹ֣א תַחְפִּ֑ירִי כִּ֣י בֹ֚שֶׁת עֲלוּמַ֙יִךְ֙ תִּשְׁכָּ֔חִי וְחֶרְפַּ֥ת אַלְמְנוּתַ֖יִךְ לֹ֥א תִזְכְּרִי־עֽוֹד:
5 For your Master is your Maker, the Lord of Hosts is His name, and your Redeemer, the Holy One of Israel, shall be called the God of all the earth.   הכִּ֚י בֹֽעֲלַ֙יִךְ֙ עֹשַׂ֔יִךְ יְהֹוָ֥ה צְבָא֖וֹת שְׁמ֑וֹ וְגֹֽאֲלֵךְ֙ קְד֣וֹשׁ יִשְׂרָאֵ֔ל אֱלֹהֵ֥י כָל־הָאָ֖רֶץ יִקָּרֵֽא:
6 For, like a wife who is deserted and distressed in spirit has the Lord called you, and a wife of one’s youth who was rejected, said your God.   וכִּֽי־כְאִשָּׁ֧ה עֲזוּבָ֛ה וַֽעֲצ֥וּבַת ר֖וּחַ קְרָאָ֣ךְ יְהֹוָ֑ה וְאֵ֧שֶׁת נְעוּרִ֛ים כִּ֥י תִמָּאֵ֖ס אָמַ֥ר אֱלֹהָֽיִךְ:
7 “For a small moment have I forsaken you, and with great mercy will I gather you.   זבְּרֶ֥גַע קָטֹ֖ן עֲזַבְתִּ֑יךְ וּבְרַֽחֲמִ֥ים גְּדֹלִ֖ים אֲקַבְּצֵֽךְ:
8 With a little wrath did I hide My countenance for a moment from you, and with everlasting kindness will I have compassion on you,” said your Redeemer, the Lord.   חבְּשֶׁ֣צֶף קֶ֗צֶף הִסְתַּ֨רְתִּי פָנַ֥י רֶ֙גַע֙ מִמֵּ֔ךְ וּבְחֶ֥סֶד עוֹלָ֖ם רִֽחַמְתִּ֑יךְ אָמַ֥ר גֹּֽאֲלֵ֖ךְ יְהֹוָֽה:
9 “For this is to Me [as] the waters of Noah, as I swore that the waters of Noah shall never again pass over the earth, so have I sworn neither to be wroth with you nor to rebuke you.   טכִּי־מֵ֥י נֹ֙חַ֙ זֹ֣את לִ֔י אֲשֶׁ֣ר נִשְׁבַּ֗עְתִּי מֵֽעֲבֹ֥ר מֵי־נֹ֛חַ ע֖וֹד עַל־הָאָ֑רֶץ כֵּ֥ן נִשְׁבַּ֛עְתִּי מִקְּצֹ֥ף עָלַ֖יִךְ וּמִגְּעָר־בָּֽךְ:
10 For the mountains shall depart and the hills totter, but My kindness shall not depart from you, neither shall the covenant of My peace totter,” says the Lord, Who has compassion on you.   יכִּ֚י הֶֽהָרִים֙ יָמ֔וּשׁוּ וְהַגְּבָע֖וֹת תְּמוּטֶ֑ינָה וְחַסְדִּ֞י מֵאִתֵּ֣ךְ לֹֽא־יָמ֗וּשׁ וּבְרִ֚ית שְׁלוֹמִי֙ לֹ֣א תָמ֔וּט אָמַ֥ר מְרַֽחֲמֵ֖ךְ יְהֹוָֽה:

Isaías 54(1-10)

 

Isaías 54(15) He aquí que se pondrán reunir juntos, pero no por Mí. Quienes se reunán contra ti, caerán por ti.

Isaías 54

(1) ¡Canta, oh estéril, que no has parido! Prorrumpe en cántico y grita fuerte, tú que no estuviste de parto, porque son más los hijos de la desolada que los hijos de la casada, dice el Eterno.

(2) Amplía el lugar de tu tienda y extiende las cortinas de tus habitaciones sin escatimarlas. Estira tus cuerdas y refuerza tus estacas.

(3) Por cuanto te extenderás hacia la derecha y hacia la izquierda; tu primogenitura heredará las naciones y hará que las ciudades desoladas sean habitables.

(4) No temas porque no te avergonzarás, ni serás confundida porque no serás abochornada, porque olvidarás la verguenza de tu juventud y no recordarás más el reproche de tu viudez.

(5) Por cuanto tu Hacedor es tu marido. Eterno de los Ejércitos es su Nombre y el Santo de Israel es tu Redentor. Será llamado Dios de toda la tierra.

(6) Porque el Eterno te ha llamado como a una mujer abandonada, afligida de espíritu o una mujer de juventud ¿Puede ser rechazada?, dice tu Dios.

(7) Por un instante, te he abandonado, pero compadecido te recogeré.

(8) En un rapto de ira, te oculte Mi rostro por un instante, pero con infinita misericordia me compadeceré de ti, dice el Eterno tu Redentor.

(9) Porque esto es como las aguas de Noé (Noaj) para Mí, pues así como juré en las aguas de Noé no cubrirían más la tierra, juré que no me airaría más contigo, ni te reprocharía.

(10) Y las montañas podrán alejarse y las colinas podrán moverse, pero Mi misericordia no se alejará de ti, ni será anulado Mi pacto de paz, dice el Eterno que tiene compasión de ti.

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Colors

On the mystical significance of the rainbow

Based on the teachings of the Lubavitcher Rebbe
Courtesy of MeaningfulLife.com

 

G‑d spoke to Noah and to his sons with him, saying: “. . . This shall be the sign of the covenant which I am making between Me and you and every living creature that is with you, for all gene­rations.

“My rainbow I have set in the cloud. . . . When the rainbow shall be seen in the cloud, I shall remember My cove­nant. . . . Never again shall the waters become a flood to destroy all flesh.”  – Genesis 9:8–15

The rainbow, of course, is a natural phenomenon. Rays of sunlight pass through water droplets suspended in the atmosphere; the clear, crystal-like droplets refract the light, unleashing the spectrum of colors it contains and displaying them in an arc across the misty skies.

To read the full article:

chabad.org/parshah/jewish/Colors

Colores

Di-s le habló a Noé y a sus hijos con él, diciendo: “. . . Esta será la señal del pacto que haré entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones.

“Mi arco iris lo he puesto en la nube. . . . Cuando el arco iris se vea en la nube, me acordaré de mi pacto. . . . Nunca más las aguas se convertirán en un diluvio para destruir toda carne.” – Génesis 9:8-15

El arco iris, por supuesto, es un fenómeno natural. Los rayos de sol atraviesan las gotas de agua suspendidas en la atmósfera; las gotas claras, parecidas a cristales, refractan la luz, liberando el espectro de colores que contiene y mostrándolos en un arco a través de los cielos brumosos.

Sin embargo, antes del Diluvio, este hecho natural no ocurrió. Había algo en la interacción entre la humedad de la atmósfera terrestre y la luz que emanaba del sol que no producía un arcoíris. Fue solo después del Diluvio que el Creador estableció la dinámica que crea un arco iris como una señal de Su pacto recién formado con Su creación.

Lo espiritual y lo físico son dos caras de una misma realidad. Este cambio en la naturaleza física de la interacción entre el agua y la luz refleja una diferencia espiritual más profunda entre los mundos anterior y posterior a la inundación, y la diferencia resultante en la forma en que Di-s trata con un mundo corrupto.

Diferencias contrarias

Un examen del relato de la Torá de las primeras veinte generaciones de la historia revela dos diferencias principales entre el mundo antes del Diluvio y la era posterior al Diluvio.

Las generaciones anteriores al diluvio disfrutaron de una larga vida: encontramos personas que vivían hasta los siglos VIII, IX y X (el abuelo de Noé, Matusalén, vivió 969 años; su padre, Lemec, 777 años; el mismo Noé, 950 años). El Zohar explica que esta fue una era de benevolencia divina, en la que la vida, la salud y la prosperidad fluían libre e indiscriminadamente desde Arriba.

Después del Diluvio, vemos una disminución constante en la vida humana. Dentro de diez generaciones, Abraham envejece a la edad de 100 años.

La segunda diferencia es una que parece estar en desacuerdo con la primera, e incluso contradictoria con ella: después del Diluvio, el mundo ganó una estabilidad y permanencia que no disfrutó en la era anterior al Diluvio. Antes del Diluvio, la existencia misma del mundo dependía de su estado moral. Cuando la humanidad se desintegró en la corrupción y la violencia, Di-s le dijo a Noé:

El fin de toda carne ha llegado ante Mí, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; he aquí, los destruiré a ellos ya la tierra.

Después del Diluvio, Di-s juró:

No volveré a maldecir la tierra por causa del hombre. . . ni volveré a herir todo lo que vive, como lo he hecho. Porque no cesarán todos los días de la tierra, [las estaciones de] la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche.

Los ciclos de la vida y la naturaleza ya no se tambalearían al borde de la extinción cada vez que el hombre se desvía de su Di-s. El mundo posterior al Diluvio es un mundo cuya existencia está asegurada, un mundo que su Creador desea independientemente de su estado actual de conformidad con Su voluntad.

Y el garante de esta seguridad, el símbolo de esta nueva estabilidad, es el arco iris.

Un Mundo Opaco

Antes del Diluvio, el papel del hombre en la creación consistía principalmente en reaccionar ante la participación de Di-s en el mundo. El flujo de la vitalidad divina hacia el mundo fue abundante y desinhibido, lo que permitió al hombre alcanzar grandes alturas materiales y espirituales; pero estos logros fueron meramente la aceptación del hombre de lo que se le otorgaba desde Arriba, en lugar de los frutos de su propia iniciativa.

El mundo antediluviano era como un alumno brillante que capta las enseñanzas más profundas de su maestro, pero que carece de la capacidad de concebir un solo pensamiento original propio. Así, una vez corrompido, una vez que se había distanciado de su Maestro y negado su relación con Él, perdió la base de su existencia. Cuando el hombre dejó de responder, el mundo dejó de tener utilidad para el Creador.

Después del Diluvio, Di-s imbuyó al mundo con un nuevo potencial: el potencial de crear. Él le otorgó la habilidad de tomar lo que recibe de Arriba y desarrollarlo, extenderlo y expandirlo. El mundo ahora era como un discípulo que había sido entrenado por su maestro para pensar por sí mismo, para tomar las ideas que había aprendido y aplicarlas a nuevas áreas. El hombre ahora no solo podía absorber el aporte divino en su vida, sino también liberar su potencial de formas nuevas y sin precedentes.

Tal mundo es, en muchos sentidos, un mundo más débil que el que está totalmente sostenido por la gracia divina. Es más independiente y, por lo tanto, más sujeto a las limitaciones y la mortalidad del estado humano. De ahí la vida más corta de las generaciones posteriores al Diluvio. Pero en el análisis final, ese mundo es más duradero: incluso cuando pierde de vista su origen y propósito, conserva la capacidad de rehabilitarse y restaurar su relación con su Creador. Debido a que posee un potencial independiente para la autorrenovación, siempre puede volver a despertar este potencial, incluso después de haber sido suprimido y dormido durante generaciones.

Niebla Creciente

El arcoíris es el evento natural que ejemplifica el nuevo orden postdiluviano. La humedad sube de la tierra para formar nubes y gotas de lluvia, que captan la luz del sol. Una sustancia menos refinada simplemente absorbería la luz, pero la pureza y translucidez de estas gotas les permite enfocar y canalizar los rayos que capturan de tal manera que revelan los muchos colores implícitos dentro de cada rayo de luz solar.

El mundo antediluviano carecía del arcoíris. No había nada dentro o alrededor de él que pudiera surgir desde abajo para interactuar y desarrollar lo que recibió de Arriba. Tal era su naturaleza espiritual; como resultado, tampoco se desarrollaron las condiciones para un arco iris físico: la niebla que levantaba solo podía absorber, pero no refractar, la luz del sol.

Al carecer de un potencial creativo propio, el mundo antediluviano se quedó sin razón ni derecho a la existencia cuando dejó de recibir el efluvio divino de lo Alto. Luego vino el Diluvio. Las lluvias que destruyeron un mundo corrompido también lo limpiaron y purificaron, dejando a su paso un mundo nuevo con una naturaleza nueva: un mundo que surge para encontrarse y transformar lo que se le otorga; un mundo con la translucidez y el refinamiento para desarrollar los dones que recibe en nuevas vistas de color y luz sin precedentes.

Cuando este mundo se extravía, Di-s ve su arco iris, y la vista hace que Él desista de destruirlo. Porque el arcoíris da fe de la nueva madurez del mundo: su capacidad para finalmente superar su lapso actual y reconstruir su relación con su Creador.

Yeshayahu – Isaiah – Isaías 54