17 de Tamuz: Del Quebranto a la Redención

Una carta a la generación del retorno

Amados hijos, hermanos y sabios de esta generación que hoy habita la tierra de nuestros padres:

Hoy es 17 de Tamuz. El sol se eleva y nuestras entrañas sienten el rigor del ayuno. Recordamos el día en que las primeras Tablas de la Ley, escritas por el dedo del Eterno,  fueron quebrantadas; el día en que las murallas de Jerusalem fueron rotas y el enemigo sitió nuestro santuario.

Los profetas nos lo advirtieron con dolor: cuando Israel se desvía, cuando se aleja de la Fuente de Vida para ir en pos de lo que no le aprovecha, el resultado natural es el ocultamiento de la Luz y la llegada de la adversidad.

Como un padre que corrige a su hijo con amor, el Eterno nos permitió tropezar para que aprendiéramos.

Nos dijo: “Hiciste lo incorrecto, sufriste el exilio, pero ahora has aprendido”. El castigo nunca fue destrucción; fue educación. El exilio fue la gran escuela de la dispersión.

Y miren a su alrededor hoy. Sus ojos están viendo lo que generaciones de nuestros mayores solo pudieron soñar entre lágrimas.

Están viviendo el cumplimiento de las promesas divinas: “Los regresaré de entre las naciones desde donde los esparcí”.

Han visto a una nación nacer en un solo día. La tierra que estuvo desolada hoy florece bajo sus pies.

Por lo tanto, este ayuno no debe ser solo un día de tristeza pasiva, sino de introspección activa. Si el alejamiento de la Torá y las divisiones infundadas derribaron nuestras murallas, es el retorno a la sabiduría, a la justicia y a la rectitud lo que las reconstruirá para siempre.

A esta generación que ve los milagros del retorno, les digo: actúen con la madurez de quien ha aprendido la lección de la historia. El Santo, Bendito Sea, es lento para la ira, inmenso en bondad e infinitamente misericordioso. Él es esencialmente Bueno.

Así como las profecías de la caída se cumplieron con precisión, con esa misma certeza matemática y espiritual se están cumpliendo las promesas de la redención final.

Que este 17 de Tamuz transformemos el recuerdo del quebranto en la fuerza para construir una sociedad santa, unida y sabia. El resplandor ha comenzado a retornar; nos corresponde a nosotros caminar a su encuentro.

Promesas eternas de Retorno, Fortaleza y Redención:

1. La promesa del retorno desde la dispersión:

Porque yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestra propia tierra. Ezequiel 36:24

2. El rugido de la leona en el exilio:

He aquí el pueblo que como leona se levantará, y como león se erguirá; no se echará hasta que devore la presa, y beba la sangre de los heridos. –Números 23:24

(Este poderoso pasaje evoca precisamente ese despertar de los hijos del exilio que, al ver a su pueblo bajo asedio, se levantan con fiereza espiritual y diplomática ante las naciones de la Tierra para interceder por Israel, demostrando que el alma Judía jamás se apaga, sin importar la distancia).

3. El reconocimiento final de las naciones:

Así ha dicho el Eterno de los Ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un Judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.   – Zacarías 8:23

Y sucederá que de mes en mes, y de Shabat en Shabat, vendrá toda carne a adorar delante de mí , dice el Eterno. – Isaías 66:23