Shabbat Shalom

Shevat 24, 5781

Febrero 6, 2021

Torah Reading:

Haftarah:

Isaiah 6:1-13

Yitro in a Nutshell

Exodus 18:1–20:23 

En el año en que murió el rey Uzías (Uziyahu), vi al Señor sentado sobre su trono eminente y su manto henchía el Templo.

(2) Sobre Él estaban los serafines; cada uno tenía seis alas, dos cubrian su rostro, dos cubrían sus pìes y dos para volar.

(3) Y se gritaban unos a otros, exclamandose:”¿Santo, santo, santo es el Eterno de los Ejércitos . La tierra esta pletórica de Su gloria!”

(4) Y temblaban los quiciales de la puerta ante la voz de quienes gritaban, y la Casa estaba saturada de humo.

(5) Entonces dije: “¡Ay de mí que estoy perdido ya que soy hombre de labios impuros y vivo  en medio de un pueblo de labios impuros ya que he visto al Rey, al Eterno de los Ejercitos!”.

(6) Entonces, voló hacia mí uno de los serafines, con un carbón encendido en la mano que había tomado del altar con pinzas.

(7) y tocó mi boca con él diciendo: “He aquí esto a tocado tus labios y tu iniquidad te ha sido quitada, tu pecado ha sido expiado”.

(8) Y oí la voz del Señor, diciendo:”¿A quién y quién ha de ir por nosotros?”; y respondí: “Aquí estoy, Envíame”.

(9) Y contestó Él: Vete y dile a tu pueblo: “Oíd, mas no comprendáis; mirad pero no conozcáis!”.

(10) Embota el corazón de este pueblo, endurece sus oídos y cierra los ojos para que viendo con sus ojos, oyendo con sus oídos y comprendiendo con su corazón, no retorne si sea sanado”.

(11) Y le pregunté: “¿Por cuánto tiempo, oh Señor?”, y contestó: “Hasta que las ciudades queden sin habitantes y las casas sin moradores y que la tierra sea desolación total;

(12) hasta que el Eterno haya alejado a los hombres y que los sitios abandonados sean muchos en medio de la tierra.

(13) Y si todavía quede en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida. Mas como la encima y el roble cuya cepa queda aun cuando arrojen las hojas, así la santa primogenitura ha de quedar también!.

Anochi

2 “I am the Lord, your God, Who took you out of the land of Egypt, out of the house of bondage. באָֽנֹכִ֨י יְהֹוָ֣ה אֱלֹהֶ֔יךָ אֲשֶׁ֣ר הֽוֹצֵאתִ֩יךָ֩ מֵאֶ֨רֶץ מִצְרַ֜יִם מִבֵּ֣ית עֲבָדִ֗ים:

When Torah first entered our universe through its portal on Mount Sinai, its first word was an Egyptian word: “Anochi,” meaning “I.”

And indeed, when the angels claimed that Torah belonged in their ethereal domain, Moses demanded of them, “Did you descend to Egypt? Did you set your bloody hands to form a brick from straw and clay? Have you felt the sting of a taskmaster’s whip upon your sunburnt back? How could you have Torah?”

For to have Torah is to have G-d raw.

Not G‑d as an idea for the mind to grasp, not G-d as a transcendent spirit for the soul to find. No, G-d as He is beyond any description or name. As He is simply “I.”

And where will you grasp that I?

To Read The Full Article:

.chabad.org/calendar/view/day.htm

Éxodo 20(2)

“Yo soy el Señor, tu Di-s, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

Anochi

Cuando la Torá entró por primera vez en nuestro universo a través de su portal en el monte Sinaí, su primera palabra fue una palabra egipcia: “Anochi”, que significa “Yo”.

Y de hecho, cuando los ángeles afirmaron que la Torá pertenecía a su dominio etéreo, Moisés les preguntó: “¿Descendiste a Egipto? ¿Pusiste tus manos ensangrentadas para formar un ladrillo de paja y arcilla? ¿Ha sentido el látigo de un capataz en su espalda quemada por el sol? ¿Cómo pudiste tener la Torá?

Porque tener Torá es tener a Di-s crudo.

No Di-s como una idea para que la mente la capte, no Di-s como un espíritu trascendente para que el alma lo encuentre. No, Di-s como Él está más allá de cualquier descripción o nombre. Ya que Él es simplemente “Yo”.

¿Y dónde comprenderás cuál Yo?

En el Egipto de la vida al que fuiste arrojado desde que naciste. En tu lucha diaria por preservar tu integridad, por salvar tu alma de ahogarse en un mundo que nadie puede explicar, donde Di-s aparece a veces completamente ausente.

El está aquí. Su “Yo” está ahí. Y lo encontrarás allí, cuando lleves la Torá a ese lugar.

“Hay un capítulo breve de sólo unas pocas palabras”, enseña el Talmud, “y de él cuelga toda la Torá”.

“En todos tus caminos, conócelo”.

A tu manera, en tu Egipto personal. Conócelo a Él – el que está más allá de todo conocimiento.