7 de OCTUBRE

Hoy recordamos a las víctimas de la masacre del 7 de octubre. El peor ataque sufrido desde la creación del Estado de Israel en 1948. Representa el mayor atentado terrorista.

El brutal ataque fue perpetrado por los terroristas de Hamas, invadiendo territorio Israelí, masacrando a todos civiles que se encontraba en su camino (tanto Judíos como extranjeros), incendiando toda casa, vivienda y  familias enteras a su paso, secuestrando mujeres embarazadas, niños, bebes, ancianos, jóvenes y adolescentes.

Este crimen de guerra mereció una condena unánime y universal. Lamentablemente, sólo se escuchó el silencio resonante de las naciones.
 
Ese día, Israel entendió que tienen que defenderse, tiene las herramientas para hacerlo y finalmente lo están haciendo.
 

 

El Documental “Gritos antes del Silencio” (Screams before Silence).

Videos:

Mensaje del presidente Isaac Herzog.

El bebe que aun continua secuestrado.

¿Sabes a que cántico se refiere?

Tishrei 3, 5785 / Octubre 5, 2024

Parasha Ha’azinu

Lectura de la Tora:

Deuteronomio 32:1-52

Haftara:

Oseas 14:2-10; Miqueas 7:18-20

Shabbat Shuvah “Shabat del Retorno”, es el Shabbat  entre Rosh Hashaná y Yom Kipur.  Se llama así, ya  que la lectura de la haftarah comienza con las palabras Shabbat Shuva Israel “Retorna oh Israel”.

 

 
Parasha Ha’azinu
 
Consiste, en su mayor parte, en el cántico que cantó Moisés.
 
Moisés, el líder, el legislador, el hombre que liberó a un grupo de esclavos, convirtió a un grupo de rebeldes en una nación, y los transformó de tal manera que se convirtieron en el pueblo de la eternidad, en un lenguaje majestuoso, comienza a cantar, llamando al cielo y a la tierra a ser testigos.
 
¿Sabes a qué cántico se refiere?.
 
Los sabios dicen que se refiere a la Torah.
 
Deuteronomio 31:19 
 
Y ahora, escribe este cántico para enseñarlo a los hijos de Israel(…).
 
Tal es así que, cuando rezamos, no leemos: cantamos. Cuando nos relacionamos con textos sagrados, no recitamos: entonamos. Cada texto y cada momento en el Judaísmo, tiene su propia melodía específica.  La oración de la mañana, de la tarde y noche, las fiestas de peregrinación, Rosh Hashaná y Iom Kipur. 
 
Tenemos un tipo de canto para la Torá, otro para la haftará de los libros proféticos y otro más para los Ketuvim, los Escritos, especialmente las cinco Megillot.
 
Cántico de los israelitas en Egipto (Isaías 30:29), el cántico en el Mar Rojo (Ex. 15), el cántico en el pozo (Números 21), y Ha’azinu, el cántico de Moisés al final de su vida. Josué cantó un cántico (Josue. 10:12-13). También lo hicieron Débora (Jueces. 5), Ana (1 Sam. 2) y David (2 Sam. 22). Estaba el Cantar de los Cantares, Shir ha-Shirim, sobre el cual Rabí Akiva dijo: “Todos los cánticos son sagrados, pero el Cantar de los Cantares es el santo de los santos”. El décimo cántico aún no ha sido cantado. Es el cántico del Mesías.
 
 

 

HA – AZINU

Deuteronomio 32 

(1) ¡Escuchad oh cielos y hablaré; que oiga la tierra las palabras de mi boca!

(2) Mi enseñanza caerá sobre vosotros como la lluvia y mi palabra fluirá como el rocío, como llovizna sobre los tiernos brotes y como aguacero sobre la hierba.

(3) Cuando invoque el Nombre del Eterno, glorificad a nuestro Dios.

(4) Él es la Roca y Sus obras son perfectas, como perfectos son Sus juicios, Su fidelidad y Su rectitud.

(5) La corrupción no es de Él sino de Sus hijos, integrantes de una generación perversa y torcida.

(6) ¿Así pagáis al Eterno, oh pueblo ruin e insensato? ¿Acaso no es Él el Padre que te crió, te hizo pueblo entre los pueblos y te estableció?

(7) Acuérdate de los días antiguos. Piensa en los años de tantas generaciones, oh Israel. Pregunta a tu padre y te lo dirá. Pregunta a tus ancianos y te lo dirán.

(8) Cuando el Dios Supremo dio a cada pueblo su heredad, dividió a los hijos del hombre y fijó los límites de los pueblos conforme al número de los hijos de Israel.

(9) Y Su pueblo es posesión Suya. Jacob es Su heredad.

(10) Lo halló en un desierto, en la mayor soledad y lo amparó, le enseñó Su camino y lo cuidó como a la niña de Sus ojos,

(11) como el águila que agita su nido, revolotea sobre su cría, extiende sus alas y toma a sus polluelos entre sus plumas.

(12) Así lo guío el Eterno sin la ayuda de ningún Dios extraño.

(13) Lo condujo a las alturas de la tierra para que comieran el fruto de los campos y le dio a sorber miel de la roca y aceite de la dura peña;

(14) le dio crema batida de vaca y leche de oveja, con la grosura de los corderos, de los corderos de Basán y machos cabríos con la flor del trigo. Y bebió la espumosa sangre de la uva.

 (15) Pero Jesurún (Yeshurún, el pueblo de Israel), al engordar, se encabrió. Al cubrirse de gordura, abandonó a Dios su Creador y se olvidó de la Roca de su salvación.

(16) Lo provocaron celándolo con dioses extraños, con abominaciones que causaron Su gran ira.

(17) Ofrecieron sacrificios a demonios que no son Dios, dioses que no conocían, a nuevos dioses vecinos a quienes tus padres nunca reverenciaron.

(18) No te acordaste de la Roca que te había sustentado y te olvidaste del Dios que te hizo nacer.

(19) Y cuando el Eterno lo vio, se burló de ellos, por la provocación de sus hijos y de sus hijas.

(20) Entonces dijo:  ”Esconderé Mi rostro de ellos y veré cómo terminarán porque es una generación perversa de hijos impíos.

(21) Con sus vanidades, suscitaron Mi cólera y Mis celos de dioses que no son tales. Por eso, Yo los provocaré con cualquier pueblo sin importancia.

(22) Las llamas del fuego de Mi ira llegará hasta el abismo más profundo, abrasará la tierra y las bases mismas de las montañas.

(23) Agotaré los males que puedo causarle y dirigiré contra ellos todas Mis saetas.

(24) Serán aniquilados por el hombre, por el calor sofocante y por la gran destrucción. Enviaré contra ellos hasta los dientes de las bestias salvajes y el veneno de los reptiles que se arrastran por el polvo.

(25) La espada los exterminará por fuera y el espasmo los consumirá por dentro, tanto al mancebo como a la doncella, tanto al niño de pecho como al hombre canoso.

(26) Dije para Mí que los esparciré por todos los confines hasta desaparecer todo recuerdo de ellos entre los hombres,

(27) si no fuera que el enemigo, pronto a pelear encarnizadamente contra ellos, ensoberbecido por la victoria, se atribuyera al mérito a sí mismo y no al Eterno

(28) Son un pueblo mal aconsejado y carente de entendimiento.

(29) Si fueran sabios, comprenderían esto y sabrían el fin que les espera.

(30) ¿Cómo puede uno solo perseguir a un millar, y dos hacer huir a una multitud, sin contar con el apoyo de la Roca, con la ayuda decisiva del Eterno?

(31) La roca de ellos no es como la Roca nuestra, pero son jueces nuestros.

(32) El vino de ellos es de las viñas de Sodoma y de Gomorra. Sus uvas son como la hiel y sus racimos son amargos.

(33) Ponzoña de serpiente es su vino, veneno mortal de áspides.

(34) ¿Acaso no tengo esto bien guardado entre mis tesoros?

(35) Mías son la venganza y las recompensa, para cuando tropiece el pie. Y el día de su calamidad está cercano; las cosas que sobrevendrán se aproximarán rápidamente.

(36) El Eterno hará justicia a Su pueblo y se apiadará de él cuando haya agotado Sus castigos.

(37) Entonces dirá Él: “¿Dónde están tus dioses, la roca en quién confiaron?

(38) ¿Quién comió la grosura de sus sacrificios y quien bebió el vino de sus libaciones? Que acudan en vuestra ayuda y os protejan.

(39) Ved pues que la Roca soy Yo, solamente Yo y ningún otro Dios Me acompaña. Yo doy la muerte y doy la vida. Yo hiero y curo; nadie puede liberarse de Mi mano.

(40) Alzo Mi mano al cielo jurando por Mi vida eterna

(41) que cuando afile Mi espada relampagueante y que en Mi mano tome el juicio, me vengaré de mis enemigos de quienes me aborrecen.

(42) Haré que Mis saetas se embriaguen de sangre y que Mi espada se harte de carne. Fluirá en abundancia la sangre de los muertos, de los cautivos y de las cabezas de los jefes enemigos”.

(43) “Exaltad, oh pueblos, al pueblo Suyo, porque Él vengará la sangre de Sus siervos y castigará a Sus adversarios; hará la expiación de la tierra y de Su pueblo”.

(44) Vino Moisés y entonó este cántico en los oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. 

(45) “Moisés concluyó sus enseñanzas a todo Israel diciendo: 

(46) “Poned vuestro corazón en todas las palabras que hoy puse como testimonio ante vosotros y comunicadlas a vuestros hijos para que también cumpla todos los mandatos de esta Ley;

(47) pues no son cosas vanas para vosotros: son vuestra vida. Por ellas podréis prolongar vuestros días en la tierra que heredaréis cuando hayáis cruzado el Jordán”.

(48) Y le dijo el Eterno a Moisés ese mismo día: 

(49) “Sube a este monte Abarim (Avarim) –el monte Nebo (N´vá), en la tierra de Moab (Moav), frente a Jericó (Yericó) – y contempla la tierra de Canaán, que doy a los hijos de Israel por heredad; 

(50) muere en esta montaña para reunirte con tu pueblo como Aarón, tu hermano murió en el monte Or (Hor) para reunirse con su pueblo, 

(51) por cuanto prevaricasteis contra Mí, entre los hijos de Israel ante el manantial de Meribá Cades (Merivat Cadesh), en el desierto de Sin (Tzin), al no santificarme entre los hijos de Israel. 

(52) Sin embargo, contemplarás de lejos la tierra que doy a los hijos de Israel, a la cual no podrás entrar”.

Fuente:

The Rabbi Sack Legacy

Chabad