Shabat Bereshit – “Shabat del Comienzo”

Tishrei 24, 5785  /  October 26, 2024

Lectura de la Tora:

Génesis 1:1 -6:8

Haftarah: Isaías 42:5-21

El primer Shabat del ciclo anual de lectura de la Torá, en el que se lee la sección de la Torá de Bereshit (“En el Principio”).
 
La lectura semanal de la Torá es lo que define la semana Judía, y sirve como guía y punto de referencia para los eventos, hechos y decisiones de la semana; el Rabino Schneur Zalman de Liadi lo llamó “vivir con los tiempos”. Por lo tanto, el tema y el tono de esta semana es el de un comienzo y una renovación, al iniciar un nuevo ciclo de vida de la Torá. 
 
 
Los Rebes de Jabad decían:
“Como uno se establece en Shabat Bereshit, así sucede el resto del año”.

 

Entonces dijo Dios: “Hagamos a la humanidad a nuestra imagen, a nuestra semejanza, para que pueda reinar sobre los peces en el mar y sobre las aves en el cielo, sobre el ganado y todos los animales salvajes, y sobre todas las criaturas que se desplazan sobre el suelo.”

Entonces Di-s creó la humanidad a Su propia imagen, en la imagen de Dios Él la creó; macho y hembra Él los creó. (Génesis 1:26-27).

Thomas Jefferson: “Todos los hombres son creados iguales, son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables
 
John F. Kennedy :“Los derechos del hombre no provienen de la generosidad del estado, sino de la mano de Dios”.
 
 
Los primeros capítulos del Génesis se centran en dos historias: la primera es Adán y Eva; la segunda, Caín y Abel. Ambas tratan de un tipo específico de fracaso. Primero, Adán y Eva. Como sabemos, ellos pecan. Avergonzados, se esconden, sólo para descubrir que uno no puede esconderse de Di-s.
 
Dios tiene una estrategia comercial: La Torá, que el Midrash llama “el plan de Di-s para la creación”. Cataloga las ganancias que el Creador desea obtener de Su empresa.
 
Las leyes de la Torá detallan lo que se debe y lo que no se debe hacer, para salvaguardar la inversión divina en la creación y asegurar su “rentabilidad”.

Pero el primer día de negocios de la historia, el plan salió mal. Adán y Eva, al comer del fruto del Árbol del Conocimiento, violaron la primera mitzvá (mandamiento divino) que se les había ordenado. Su acción puso en peligro toda la empresa, desatando un caos de bien y mal sobre el mundo controlado y ordenado en el que nacieron.
 

Un Llamado a la Humanidad:“¿Dónde estás?”.

El Señor Dios llamó al hombre: “¿Dónde estás?”. Él respondió: “Te escuché en el jardín, y tuve miedo porque estaba desnudo; así que me escondí”. Y dijo: “¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te ordené que no comieras?”. El hombre respondió: “La mujer que me diste me dio del árbol, y yo comí”. Entonces el Señor Dios le dijo a la mujer: “¿Qué es lo que has hecho?”. La mujer respondió: “La serpiente me engañó, y comí”.
 
Nadie quizo asumir su responsabilidad.
 
 
¿En estos tiempos moderno, estamos asumiendo nuestra responsabilidad ?
 
¿Estamos escuchando el llamado de Di-s?
 

El mandamiento más famoso del Judaísmo es Shemá Israel, “Escucha, Israel”. Lo que hizo que Abraham, Moisés y los profetas fueran diferentes de sus contemporáneos fue que oyeron la voz que para otros era inaudible. En una de las grandes escenas dramáticas de la Biblia, Dios le enseña a Elías que Él no está en el torbellino, el terremoto o el fuego, sino en la “voz suave y apacible”.

 

I Los Reyes 19:11-12

Y Él dijo: “Sigue adelante y párate sobre el monte, delante del Eterno”. Y he aquí que paso el Eterno, y un viento grande y fuerte sacudió las montañas y rompió en pedazos las rocas delante del Eterno, pero el Eterno no estaba en el viento. Y después del viento sobrevino un terremoto pero el Eterno no estaba en el terremoto.

12 Y después del terremoto sobrevino un fuego, pero el Eterno no estaba en el fuego. Y después del fuego, fue una voz  suave y apacible.

 

 

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¿Por qué fuimos creadas?

 
Nosotros, de las formas de vida conocidas hasta ahora, somos los únicos que tenemos libre albedrío, elección y responsabilidad moral.
 
Es esta compleja capacidad de hablar, pensar y elegir entre cursos de acción alternativos lo que es a la vez nuestra gloria, nuestra carga y nuestra vergüenza. Cuando hacemos el bien, somos un poco inferiores a los ángeles. Cuando hacemos el mal caemos más bajo que las bestias. ¿Por qué entonces Dios se arriesgó a crear la única forma de vida capaz de destruir el orden que Él había creado y declarado bueno? ¿Por qué Di-s nos creó?

Di-s vio que la maldad de la humanidad en la tierra iba en aumento. Todo impulso de su pensamiento más íntimo era sólo para el mal, todo el día. Dios se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y se sintió dolido en lo más profundo de su ser. – Génesis 6:5-6
 
La pregunta de los ángeles:
¿Por qué Di-s, conociendo los riesgos y los peligros, creó una especie que podía rebelarse contra Él y lo hizo, devastando el medio ambiente natural, cazando a otras especies hasta extinguirlas, y oprimiendo y matando a sus semejantes?.
 
Di-s creó a la humanidad porque Di-s tiene fe en la humanidad. Mucho más que nosotros tenemos fe en Di-s, Di-s tiene fe en nosotros. Podemos fallar muchas veces, pero cada vez que fracasamos, Di-s dice: “Incluso a una edad avanzada no cambiaré, e incluso con el pelo cano seguiré siendo paciente.” Nunca me daré por vencido con la humanidad. Nunca perderé la fe. Esperaré el tiempo que sea necesario para que los humanos aprendan a no oprimir, esclavizar o usar la violencia contra otros humanos. Esa, sugiere el Talmud, es la única explicación concebible a por qué un Di-s bueno, sabio, omnisciente y todopoderoso creó una criatura falible y destructiva como nosotros. Di-s tiene paciencia. Di-s tiene perdón. Di-s tiene compasión. Di-s tiene amor.
 
Para leer el artículo completo:
 
 
 

¿Sabes a que cántico se refiere?

Tishrei 3, 5785 / Octubre 5, 2024

Parasha Ha’azinu

Lectura de la Tora:

Deuteronomio 32:1-52

Haftara:

Oseas 14:2-10; Miqueas 7:18-20

Shabbat Shuvah “Shabat del Retorno”, es el Shabbat  entre Rosh Hashaná y Yom Kipur.  Se llama así, ya  que la lectura de la haftarah comienza con las palabras Shabbat Shuva Israel “Retorna oh Israel”.

 

 
Parasha Ha’azinu
 
Consiste, en su mayor parte, en el cántico que cantó Moisés.
 
Moisés, el líder, el legislador, el hombre que liberó a un grupo de esclavos, convirtió a un grupo de rebeldes en una nación, y los transformó de tal manera que se convirtieron en el pueblo de la eternidad, en un lenguaje majestuoso, comienza a cantar, llamando al cielo y a la tierra a ser testigos.
 
¿Sabes a qué cántico se refiere?.
 
Los sabios dicen que se refiere a la Torah.
 
Deuteronomio 31:19 
 
Y ahora, escribe este cántico para enseñarlo a los hijos de Israel(…).
 
Tal es así que, cuando rezamos, no leemos: cantamos. Cuando nos relacionamos con textos sagrados, no recitamos: entonamos. Cada texto y cada momento en el Judaísmo, tiene su propia melodía específica.  La oración de la mañana, de la tarde y noche, las fiestas de peregrinación, Rosh Hashaná y Iom Kipur. 
 
Tenemos un tipo de canto para la Torá, otro para la haftará de los libros proféticos y otro más para los Ketuvim, los Escritos, especialmente las cinco Megillot.
 
Cántico de los israelitas en Egipto (Isaías 30:29), el cántico en el Mar Rojo (Ex. 15), el cántico en el pozo (Números 21), y Ha’azinu, el cántico de Moisés al final de su vida. Josué cantó un cántico (Josue. 10:12-13). También lo hicieron Débora (Jueces. 5), Ana (1 Sam. 2) y David (2 Sam. 22). Estaba el Cantar de los Cantares, Shir ha-Shirim, sobre el cual Rabí Akiva dijo: “Todos los cánticos son sagrados, pero el Cantar de los Cantares es el santo de los santos”. El décimo cántico aún no ha sido cantado. Es el cántico del Mesías.
 
 

 

HA – AZINU

Deuteronomio 32 

(1) ¡Escuchad oh cielos y hablaré; que oiga la tierra las palabras de mi boca!

(2) Mi enseñanza caerá sobre vosotros como la lluvia y mi palabra fluirá como el rocío, como llovizna sobre los tiernos brotes y como aguacero sobre la hierba.

(3) Cuando invoque el Nombre del Eterno, glorificad a nuestro Dios.

(4) Él es la Roca y Sus obras son perfectas, como perfectos son Sus juicios, Su fidelidad y Su rectitud.

(5) La corrupción no es de Él sino de Sus hijos, integrantes de una generación perversa y torcida.

(6) ¿Así pagáis al Eterno, oh pueblo ruin e insensato? ¿Acaso no es Él el Padre que te crió, te hizo pueblo entre los pueblos y te estableció?

(7) Acuérdate de los días antiguos. Piensa en los años de tantas generaciones, oh Israel. Pregunta a tu padre y te lo dirá. Pregunta a tus ancianos y te lo dirán.

(8) Cuando el Dios Supremo dio a cada pueblo su heredad, dividió a los hijos del hombre y fijó los límites de los pueblos conforme al número de los hijos de Israel.

(9) Y Su pueblo es posesión Suya. Jacob es Su heredad.

(10) Lo halló en un desierto, en la mayor soledad y lo amparó, le enseñó Su camino y lo cuidó como a la niña de Sus ojos,

(11) como el águila que agita su nido, revolotea sobre su cría, extiende sus alas y toma a sus polluelos entre sus plumas.

(12) Así lo guío el Eterno sin la ayuda de ningún Dios extraño.

(13) Lo condujo a las alturas de la tierra para que comieran el fruto de los campos y le dio a sorber miel de la roca y aceite de la dura peña;

(14) le dio crema batida de vaca y leche de oveja, con la grosura de los corderos, de los corderos de Basán y machos cabríos con la flor del trigo. Y bebió la espumosa sangre de la uva.

 (15) Pero Jesurún (Yeshurún, el pueblo de Israel), al engordar, se encabrió. Al cubrirse de gordura, abandonó a Dios su Creador y se olvidó de la Roca de su salvación.

(16) Lo provocaron celándolo con dioses extraños, con abominaciones que causaron Su gran ira.

(17) Ofrecieron sacrificios a demonios que no son Dios, dioses que no conocían, a nuevos dioses vecinos a quienes tus padres nunca reverenciaron.

(18) No te acordaste de la Roca que te había sustentado y te olvidaste del Dios que te hizo nacer.

(19) Y cuando el Eterno lo vio, se burló de ellos, por la provocación de sus hijos y de sus hijas.

(20) Entonces dijo:  ”Esconderé Mi rostro de ellos y veré cómo terminarán porque es una generación perversa de hijos impíos.

(21) Con sus vanidades, suscitaron Mi cólera y Mis celos de dioses que no son tales. Por eso, Yo los provocaré con cualquier pueblo sin importancia.

(22) Las llamas del fuego de Mi ira llegará hasta el abismo más profundo, abrasará la tierra y las bases mismas de las montañas.

(23) Agotaré los males que puedo causarle y dirigiré contra ellos todas Mis saetas.

(24) Serán aniquilados por el hombre, por el calor sofocante y por la gran destrucción. Enviaré contra ellos hasta los dientes de las bestias salvajes y el veneno de los reptiles que se arrastran por el polvo.

(25) La espada los exterminará por fuera y el espasmo los consumirá por dentro, tanto al mancebo como a la doncella, tanto al niño de pecho como al hombre canoso.

(26) Dije para Mí que los esparciré por todos los confines hasta desaparecer todo recuerdo de ellos entre los hombres,

(27) si no fuera que el enemigo, pronto a pelear encarnizadamente contra ellos, ensoberbecido por la victoria, se atribuyera al mérito a sí mismo y no al Eterno

(28) Son un pueblo mal aconsejado y carente de entendimiento.

(29) Si fueran sabios, comprenderían esto y sabrían el fin que les espera.

(30) ¿Cómo puede uno solo perseguir a un millar, y dos hacer huir a una multitud, sin contar con el apoyo de la Roca, con la ayuda decisiva del Eterno?

(31) La roca de ellos no es como la Roca nuestra, pero son jueces nuestros.

(32) El vino de ellos es de las viñas de Sodoma y de Gomorra. Sus uvas son como la hiel y sus racimos son amargos.

(33) Ponzoña de serpiente es su vino, veneno mortal de áspides.

(34) ¿Acaso no tengo esto bien guardado entre mis tesoros?

(35) Mías son la venganza y las recompensa, para cuando tropiece el pie. Y el día de su calamidad está cercano; las cosas que sobrevendrán se aproximarán rápidamente.

(36) El Eterno hará justicia a Su pueblo y se apiadará de él cuando haya agotado Sus castigos.

(37) Entonces dirá Él: “¿Dónde están tus dioses, la roca en quién confiaron?

(38) ¿Quién comió la grosura de sus sacrificios y quien bebió el vino de sus libaciones? Que acudan en vuestra ayuda y os protejan.

(39) Ved pues que la Roca soy Yo, solamente Yo y ningún otro Dios Me acompaña. Yo doy la muerte y doy la vida. Yo hiero y curo; nadie puede liberarse de Mi mano.

(40) Alzo Mi mano al cielo jurando por Mi vida eterna

(41) que cuando afile Mi espada relampagueante y que en Mi mano tome el juicio, me vengaré de mis enemigos de quienes me aborrecen.

(42) Haré que Mis saetas se embriaguen de sangre y que Mi espada se harte de carne. Fluirá en abundancia la sangre de los muertos, de los cautivos y de las cabezas de los jefes enemigos”.

(43) “Exaltad, oh pueblos, al pueblo Suyo, porque Él vengará la sangre de Sus siervos y castigará a Sus adversarios; hará la expiación de la tierra y de Su pueblo”.

(44) Vino Moisés y entonó este cántico en los oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. 

(45) “Moisés concluyó sus enseñanzas a todo Israel diciendo: 

(46) “Poned vuestro corazón en todas las palabras que hoy puse como testimonio ante vosotros y comunicadlas a vuestros hijos para que también cumpla todos los mandatos de esta Ley;

(47) pues no son cosas vanas para vosotros: son vuestra vida. Por ellas podréis prolongar vuestros días en la tierra que heredaréis cuando hayáis cruzado el Jordán”.

(48) Y le dijo el Eterno a Moisés ese mismo día: 

(49) “Sube a este monte Abarim (Avarim) –el monte Nebo (N´vá), en la tierra de Moab (Moav), frente a Jericó (Yericó) – y contempla la tierra de Canaán, que doy a los hijos de Israel por heredad; 

(50) muere en esta montaña para reunirte con tu pueblo como Aarón, tu hermano murió en el monte Or (Hor) para reunirse con su pueblo, 

(51) por cuanto prevaricasteis contra Mí, entre los hijos de Israel ante el manantial de Meribá Cades (Merivat Cadesh), en el desierto de Sin (Tzin), al no santificarme entre los hijos de Israel. 

(52) Sin embargo, contemplarás de lejos la tierra que doy a los hijos de Israel, a la cual no podrás entrar”.

Fuente:

The Rabbi Sack Legacy

Chabad