Parasha Vayishlach (וַיִּשְׁלַח; en hebreo significa “y envió”)

2 de Diciembre del 2023 / 19 Kislev del 5784

 

En esta parasha, Jacob recibe el nombre de Israel.

Génesis 32: 25 – 30

(25) Y se quedó solo, y lucho con un varón hasta el amanecer.( 26) Y cuando el hombre vio que no podía vencerlo, le presionó en el sitio del encaje de su muslo en su lucha contra él y se descoyuntó el muslo. (27) y Dijo: “Suéltame poeque llegó el alba”. Jacob le contestó: “No te soltaré si no me bendices”. (28) Entonces le preguntó: “¿Cómo te llamas?. Y respondió él:”Jacob”. (29) Y le dijo:Tu nombre ya no será más Jacob sino Israel porque has luchado con el angel de Di-s y tambien con hombres y has prevalecido. (30) Y le pregunto Jacob: “Dime Tu Nombre”. Y el respondió: “¿ Por qué preguntas por Mi Nombre?. Y lo bendijo allí.

 

Reencuentro de Jacob y Esaú 

Génesis 33: 1 – 3

(1 ) Y Jacob alzó los ojos y vió que venía Esaú con cuatrocientos hombres. Repartió entonces los niños entre lea y Raquel y las dos siervas. (2)Puso primero a las siervas y a sus niños, a Lea y a sus niños, detrás a Raquel y Josñe en último lugar. (3) Y él pasó delante de ellos y se inclino a tierra siete veces mientras se acercaba a su hermano. (4) Esaú corrió a su encuentro, lo abrazó, se echó sobre su cuello y lo besó mientras ambos lloraban.

 

(16) De tal modo, Esaú retornó ese día por su camino a Seir, (…)

(20) Y Erigió allí un altar y lo llamó Di-s es el Di-s de Israel ( EL -ELOHÉ – ISRAEL).

 

La Deshonra de Dina y la Venganza de sus hermanos.

Génesis 34: 1 – 2

Dina la hija que Lea había dado a luz a Jacob, salió para ver a las hijas de aquella tierra. (2) Y Siquem, hijo del heveo Hamor, gobernante de esa tierra, la vió y la tomó; yació con ella y la deshonró.

 

Génesis 34: 25 – 27

(25) Pero sucedió al tercer día, cuando todavía estaban con dolores, que dos de los hijos de Jacob, Simón y Leví, hermanos de Dina, tomaron sus respectivas espadas y entraron en la ciudad confiada y mataron a todos los varones. (26) También a Hamor y a su hijo Siquem los mataron a filo de espada; sacaron a  Dina de la casa de Siquem y se fueron. (27) Luego la ciudad fue saqueada por los hijos de Jacob porque su hermana habia sido mancillada.

(30) Pero Jacob les dijo a Simón y Leví: “Me habéis hecho aborrecible ante los habitantes de esta tierra, los cancaneos y los pereceos. Teniendo yo poca gente, se juntarán contra mí y seré destruido junto con mi familia”

(31) Pero ellos le respondieron:” ¿Es que puede tolerarse que nuestra hermana sea tratada como ramera?

 

Destino: BET- EL

Génesis 35: 1, 7, 9

Y le dijo Di-s a Jacob: “Levantaté, sube a Ben-El y habia allí; haz allí un altar al Di-s que se te apareció cuando huías de ante tu hermno Esaú”.

(7) Levanto allí un altar y llamó al lugar “Di-s de Bet-El (es decir: El Santo Bendito es Él, está en Bet-EL), pues allí se le había aparecido los ángeles cuando huían de su hermano.

(9) Y se le apareció Di-s nuevamente a Jacob cuando volvía de Param-aram y lo bendijo. (10) Y le dijo Di-s: “Tu nombre es Jacob pero no será más Jacob; Israel será tu nombre” y le puso por nombre Israel. (11) Y dijo Di-s: “Yo soy Di-s Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate. Haré de ti una asamblea de pueblos y de tus lomos saldrán reyes. (12) Y la tierra que le di a Abraham e Isaac, te la daré a ti y a tu simiente despues de ti.

 

Rachel: 

Génesis 35: 16

(16) Se fueron de BET-EL y cuando todavía faltaba un techo para llegar a Efrat, Raquel dio a luz con gran trabajo. (17) Y ocurrió que en medio de sus dolores de parto de dijo: “No temas, porque es otro hijo para ti”. (18) Y sucedió que cuando su alma le abandonaba le ùso por nombre Benoni(hijo de mi dolor), pero su padre, cuando ella murió, llamó a su hijo Benjamin. (19) Raquel murió y fue sepultada en el camino a Efrat , en el camino llamado Belén. (20) Y Jacob erigió una lápida en el lugar de la sepultura que se mantiene hasta el día de hoy.

 

Abdias significa Adorador

El Santo, Bendito sea, dijo: Que venga Abdías, que habita entre dos malvados, Acab y Jezabel, pero no aprendió de sus acciones; y profetizará acerca de Esaú el malvado, el progenitor de Edom, que habitó entre dos justos, Isaac y Rebeca, pero no aprendió de sus acciones.

Abdías predijo la destrucción que le esperaba al pueblo de Edom debido a su crueldad hacia Judá. Edom ayudó a saquear a Jerusalem. Es una profecía de los juicios de Di-s contra ellos por haber saqueado a Jerusalem.

Abdías tambien profetizó la futura restauración de Sion.

Visión de Abdías

(1 )Así dice Di-s el Eterno con respecto a Edom: Hemos oído un mensaje del Eterno y un embajador es enviado entre las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla.(2)  He aquí, pequeño te has hecho entre las naciones; estás abatido en gran manera. (3) La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón:¿Quién me derribará a tierra? Si te remontares cómo águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice el Eterno.

10 Porque te cubrirá la vergüenza por la violencia hecha a tu hermano Jacob y serás cortado para siempre. (11) En el día que te pusiste frente a él, en el día que los extraños se llevarón sus despojos y los extranjeros entrarón en sus portones y arrojaron suerte por Jerusalem , tu también eras uno de ellos. (12) Pero no mires en el día de tu hermano, en el día de su desastre, ni te regocijes por los hijos de Judá(Yehudá) en el día de su destrucción, ni hables orgullosamente en el día de la desdicha. (13) No entres en el porton de Mi pueblo en el día de su calamidad. (14) ni te pongas en el camino d elos que huyen para cortarlos, ni entregues a los que queden en el día de la tribulación. (15) Porque cercano esat el día del Eterno para con todas las naciones. Como tu haz hecho, así te será hecho a ti. Tu acción reaera sobre tu cabeza. (16) Porque así como habéis bebido sobre Mi santo Monte, así beberán todas las naciones continuamente. Sí beberán y tragarán. Serán como si no hubiera sido. (17) Pero en el monte Sión (Tzion) estarán los que escalen; este sera sagrado. Y la casa de Jacob(Yaacov) volverá a tener sus posesiones. (18) L casa de Jacob será un fuego, la casa de José una llama y la casa de Esaú hojarasca. Seran encendidos y serán devorados. Y no quedará nadie de la casa de Esaú porque el Eterno así lo ha dicho(…)

(21) Y subirán salvadores en el monte Sión para Juzgar el monte de Sión para juzgar el montede  Esaú y el reino será del Eterno.

 

 

Ocurrio el 7 de octubre del 2023

Cientos de mujeres, niñas, adolescentes, fueron violadas, quemadas vivas, secuestradas por Árabes palestinos del grupo terrorista Hamas- ISIS.

La entidad de las Nacione Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujeres condenó la masacre de Hamas  del 7 de octubre en una declaración del vierne, casi dos meses después de los hechos.

 

Nota: Para tener acceso a los videos, les sugiero que tengan una cuenta de twitter 

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Light in Dark Times / Luz en Tiempos Oscuros

Covenant & Conversation

by Rabbi Lord Jonathan Sacks

Vayetzei (Genesis 28:10-32:3 )

Nov. 25, 2023 / Kislev 12, 5784

 

To try, to fall, to fear, and yet to keep going: that is what it takes to be a leader.

What is it that made Jacob – not Abraham or Isaac or Moses – the true father of the Jewish people? We are called the “congregation of Jacob,” “the Children of Israel.” Jacob/Israel is the man whose name we bear. Yet Jacob did not begin the Jewish journey; Abraham did. Jacob faced no trial like that of Isaac at the Binding. He did not lead the people out of Egypt or bring them the Torah. To be sure, all his children stayed within the faith, unlike Abraham or Isaac. But that simply pushes the question back one level. Why did he succeed where Abraham and Isaac failed? (…)

To read the full article:

 

Vayetzei (Genesis 28:10-32:3 )

Intentar, caer, temer y, aun así, seguir adelante: eso es lo que se necesita para ser un líder.

¿Qué es lo que hizo de Jacob –no Abraham, Isaac o Moisés– el verdadero padre del pueblo Judío? Somos llamados la “congregación de Jacob”, “los Hijos de Israel”. Jacob/Israel es el hombre cuyo nombre llevamos. Sin embargo, Jacob no comenzó el viaje Judío; Abraham lo hizo. Jacob no enfrentó ninguna prueba como la de Isaac en la atadura. Él no sacó al pueblo de Egipto ni les trajo la Torá. Sin duda, todos sus hijos permanecieron dentro de la fe, a diferencia de Abraham o Isaac. Pero eso simplemente hace retroceder la cuestión un nivel. ¿Por qué tuvo éxito donde Abraham e Isaac fracasaron?

Parece que la respuesta está en la parashá Vayetse y la parashá Vayishlaj. Jacob fue el hombre cuyas mayores visiones le vinieron cuando estaba solo por la noche, lejos de casa, huyendo de un peligro a otro. En la parashá Vayetse, escapando de Esaú, se detiene y descansa por la noche con solo piedras sobre las que recostarse, y tiene una epifanía:

Tuvo un sueño en el que vio una escalera apoyada en la tierra, cuya cima llegaba al cielo, y los ángeles de Di-s subían y descendían por ella… Cuando Jacob despertó de su sueño, pensó: “Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no me daba cuenta”. Él tuvo miedo y dijo: “¡Qué maravilloso es este lugar! Esta no es otra que la casa de Di-s; ésta es la puerta del cielo”. (Gén. 28:12-17)

En la parashá Vayishlaj, huyendo de Labán y aterrorizado ante la perspectiva de encontrarse nuevamente con Esaú, lucha solo por la noche con un extraño anónimo.

Entonces el hombre dijo: “Tu nombre ya no será Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido.”…Entonces Jacob llamó al lugar Peniel, diciendo: “Es porque vi a Di-s cara a cara, y fue salvada mi alma”. (Génesis 32:29–31)

Estos son los encuentros espirituales decisivos en la vida de Jacob, pero ocurren en el espacio liminal (el espacio intermedio, que no es ni un punto de partida ni un destino), en un momento en el que Jacob está en riesgo en ambas direcciones: de dónde viene y dónde está. Sin embargo, es en estos puntos de máxima vulnerabilidad donde se encuentra con Di-s y encuentra el coraje para continuar a pesar de todos los peligros del viaje.

Ésa es la fuerza que Jacob legó al pueblo Judío. Lo que es notable no es simplemente que este pequeño pueblo sobreviviera a tragedias que habrían significado el fin de cualquier otro pueblo: la destrucción de dos Templos; las conquistas babilónica y romana; las expulsiones, persecuciones y pogromos de la Edad Media; el ascenso del antisemitismo en la Europa del siglo XIX; y el Holocausto. Lo notable es que después de cada cataclismo, el Judaísmo se renovó y alcanzó nuevas alturas de logros.

Durante el exilio babilónico el Judaísmo profundizó su compromiso con la Torá. Después de la destrucción romana de Jerusalem, se produjeron los grandes monumentos literarios de la Torá Oral: Midrash, Mishná y Guemará. Durante la Edad Media produjo obras maestras de derecho y comentarios de la Torá, poesía y filosofía. Apenas tres años después del Holocausto proclamó el Estado de Israel, el regreso Judío a la historia tras la noche más oscura del exilio.

Cuando me convertí por primera vez en Gran Rabino tuve que someterme a un examen médico. El médico me hizo caminar a un ritmo muy rápido en una cinta rodante. “¿Qué estás probando?” Le pregunté. “¿Qué tan rápido puedo ir o cuánto tiempo?” “Ninguno”, respondió. “Observaré cuánto tiempo le toma a su pulso volver a la normalidad después de salir de la caminadora”. Fue entonces cuando descubrí que la salud se mide por el poder de la recuperación. Esto es cierto para todos, pero doblemente para los líderes y para el pueblo Judío, una nación de líderes. (Creo que esto es lo que significa la frase “un reino de sacerdotes” [Éxodo 19:6]).

Los líderes sufren crisis. Ésa es una característica del liderazgo. Cuando le preguntaron a Harold Macmillan, Primer Ministro de Gran Bretaña entre 1957 y 1963, cuál había sido el aspecto más difícil de su mandato, respondió: “Los acontecimientos, querido muchacho, los acontecimientos”. Suceden cosas malas, y cuando suceden, el líder debe esforzarse para que otros puedan dormir tranquilos en sus camas.

El liderazgo, especialmente en cuestiones espirituales, es profundamente estresante. Cuatro figuras del Tanaj (Moisés, Elías, Jeremías y Jonás) en realidad oraron para morir en lugar de continuar. Esto no sólo fue cierto en el pasado lejano. Abraham Lincoln sufrió profundos ataques de depresión. Lo mismo hizo Winston Churchill, quien lo llamó su “perro negro”. Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr. intentaron suicidarse en la adolescencia y experimentaron enfermedades depresivas en la vida adulta. Lo mismo ocurrió con muchos grandes artistas creativos, entre ellos Miguel Ángel, Beethoven y Van Gogh.

¿Es la grandeza la que conduce a momentos de desesperación, o los momentos de desesperación que conducen a la grandeza? ¿Quienes lideran internalizan las tensiones y tensiones de su tiempo? ¿O es que aquellos que están acostumbrados al estrés en su vida emocional encuentran liberación al llevar una vida excepcional? Hasta el momento no hay una respuesta convincente a esto en la literatura. Pero Jacob era un individuo emocionalmente más volátil que Abraham, que a menudo se mostraba sereno incluso frente a grandes pruebas, o Isaac, que era particularmente retraído. Jacob temió; Jacob amaba; Jacob pasó más tiempo en el exilio que los otros patriarcas. Pero Jacob aguantó y persistió. De todos los personajes del Génesis, él fue el gran superviviente.

La capacidad de sobrevivir y recuperarse es parte de lo que se necesita para ser un líder. Es la voluntad de vivir una vida de riesgos lo que hace que estos individuos sean diferentes de los demás.

Esto dijo Theodore Roosevelt en uno de los discursos más importantes jamás pronunciados sobre el tema:

No es el crítico quien cuenta; no el hombre que señala cómo tropieza el hombre fuerte, o dónde el autor de las acciones podría haberlas hecho mejor. El mérito pertenece al hombre que está realmente en la arena, cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre; que se esfuerza valientemente; quién se equivoca, quién se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y falta; pero ¿quién realmente se esfuerza por realizar las obras? que conoce grandes entusiasmos, grandes devociones; quien se dedica a una causa digna; que en el mejor de los casos conoce al final el triunfo de los grandes logros, y que en el peor, si fracasa, al menos fracasa atreviéndose mucho, de modo que su lugar nunca será con esas almas frías y tímidas que no conocen la victoria ni la derrota.

Jacob soportó la rivalidad de Esaú, el resentimiento de Labán, la tensión entre sus esposas e hijos, la muerte temprana de su amada Raquel y la pérdida –durante veintidós años– de su hijo favorito, José. Le dijo a Faraón: “Pocos y malos han sido los días de mi vida” (Génesis 47:9). Sin embargo, en el camino se “encontró” con ángeles, ya sea que estuvieran luchando con él o subiendo la escalera al cielo, iluminaron la noche con un aura de trascendencia.

Intentar, caer, temer y, aun así, seguir adelante: eso es lo que se necesita para ser un líder. Ese fue Jacob, el hombre que en los momentos más bajos de su vida tuvo sus mayores visiones del cielo.

Shabbat Shalom.

PREGUNTAS (ALREDEDOR DE LA MESA DE SHABBAT)
¿Crees que la grandeza conduce a momentos de desesperación? ¿Crees que los momentos de desesperación pueden conducir a la grandeza?

¿Cómo podemos aplicar este mensaje a nuestras vidas hoy?
Con todas las historias de la Torá, ¿qué tiene de especial la historia de Jacob?

Otra fuente:

rabbisacks.org/covenant-conversation/vayetse/light-in-dark-times/