El nombre de la parashá, “Tazria”, significa “concibe” – Levítico 12:2.
El nombre de la parashá, “Metzora”, se traduce a menudo como “leproso” – Levítico 14:2.
Shabbat, May 3, 2025
5 Iyar, 5785
Lectura de la Tora:
Levíticos 12:1-15:33
2 Reyes 7: 3-20
Parasha “Tazria” – “Concibe”
Santidad y Parto.
El primer principio esencial para comprender las leyes de la pureza y la impureza, es que Dios es vida.
Las leyes de pureza se aplican exclusivamente a Israel, argumenta Halevi, precisamente porque el Judaísmo es la religión suprema de la vida, y sus seguidores son, por lo tanto, hipersensibles incluso a las distinciones más sutiles entre la vida y la muerte.
Un segundo principio, igualmente sorprendente, es la profunda sensibilidad que el Judaísmo muestra ante el nacimiento de un niño.
Nada es más “natural” que la procreación.
Todo ser vivo participa en ella.
Los sociobiólogos llegan incluso a argumentar que un ser humano es la forma en que un gen crea otro gen.
En contraste, la Torá se esmera en describir cómo muchas de las heroínas de la Biblia —entre ellas Sara, Rebeca, Raquel, Ana y la sunamita— eran infértiles y tuvieron hijos solo por milagro.
Es evidente que la Torá pretende transmitir un mensaje, y es inequívoco.
Ser Judío es saber que la supervivencia no es solo cuestión de biología.
Lo que otras culturas consideran natural, para nosotros es un milagro.
Cada niño es un regalo de Dios.
Ninguna otra religión se ha tomado a los niños tan en serio, ni ha dedicado tantos esfuerzos a criar a la siguiente generación.
Dar a luz es maravilloso.
Ser padre o madre es lo más cerca que estamos de Dios.
Por cierto, esa es la razón por la que las mujeres están más cerca de Dios que los hombres, porque ellas, a diferencia de ellos, saben lo que es generar nueva vida a partir de sí mismas, como Dios la genera.
La idea se capta de forma hermosa en el versículo en el que, al salir del Edén, Adán se dirige a su esposa y la llama Javá, «porque ella es la madre de toda vida».
Parashá, “Metzora” – “leproso”
Levítico 14:2.
MOISES
La mano de Moisés se volvió leprosa cuando expresó dudas sobre la disposición del pueblo a creer en su misión.
En la zarza ardiente, cuando Dios lo retó a liderar al pueblo, Moisés respondió:
“No creerán en mí”.
Dios entonces le dio a Moisés tres señales:
agua que se convirtió en sangre,
un bastón que se convirtió en serpiente
y su mano que se volvió leprosa brevemente.
Éxodo 4:6-7
Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz (…)
Le dijo además el Eterno: Mete ahora tu mano en tu seno.
Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó,
he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.
Miriam
Mirian fue atacada por la lepra cuando habló en contra de Moisés.
Mirian, había hablado con desprecio de su hermano Moisés “por la esposa etíope que había tomado”
Dios mismo se sintió obligado a defender el honor de Moisés y, como castigo, Miriam enfermó de lepra.
Moisés oró a Dios para que la sanara.
Números 12:1-15
1 María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.
2 Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Dios? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó el Eterno.
3 Y aquel varón Moisés era muy humilde, más que todos los hombres que había sobre la tierra.
4 Luego dijo el Señor a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al Tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres.
5 Entonces el Señor descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del Tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos.
6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta del Señor, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
7 No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
8 Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Dios.
¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mí siervo Moisés?
9 Entonces la ira del Eterno se encendió contra ellos; y se fue.
10 Y la nube se apartó del Tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.
11 Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, no tomes en cuenta este pecado que hemos cometido tan neciamente,
12 No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne.
13 Entonces Moisés clamó a Dios, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.
JOSÉ
La historia de José y sus hermanos ilustra lo peligroso que puede ser lashón hará.
La Torá dice que “trajo un mal informe” a su padre sobre algunos de sus hermanos.
LOS ESPÍAS
Asimismo, la Tora, habla sobre el informe que trajeron los espías sobre la tierra de Canaan y sus habitantes.
Numeros 13:33
También vimos gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así le parecimos a ellos.
Simples palabras.
Sin embargo, las palabras tienen consecuencias.
Lashon Hara (לשון הרע; “Lengua del mal, lengua para el mal”.
Significa, hablar mal de las personas, utilizar un lenguaje grosero, lenguaje negativo y despectivo sobre las personas. Es un subconjunto de la prohibición bíblica de difundir chisme.
Las malas palabras, lashon hará, eran consideradas por los Sabios como uno de los peores pecados.
Los Sabios dijeron:
Hay tres transgresiones por las que una persona es castigada en este mundo y no tiene parte en el mundo venidero:
La idolatría, el sexo ilícito y el derramamiento de sangre; y las malas palabras son tan malas como las tres juntas.
También dijeron: quien habla con una lengua malvada es como si negara a Dios… Las malas palabras matan a tres personas: a quien las dice, a quien las acepta y a aquel de quien se dicen.
Que asombrosa revelación fue ver la lepra —esa enfermedad desfigurante— como símbolo y síntoma de malas palabras.
Porque realmente nos desfiguramos cuando usamos las palabras para condenar, no para comunicar; para cerrar mentes en lugar de abrirlas; cuando usamos el lenguaje como arma y lo esgrimimos brutalmente.
El mensaje de Metzora permanece.
La violencia lingüística no es menos brutal que la violencia física, y quienes afligen a otros sufren.
Las palabras hieren.
Los insultos hieren.
El lenguaje vil destruye comunidades.
El lenguaje es el mayor regalo de Dios a la humanidad y debe protegerse para que sane, no para dañar.
El lenguaje vil destruye comunidades.
El lenguaje es el mayor regalo de Dios a la humanidad y debe protegerse para que sane, no para dañar.
Hablemos bonito, de manera positiva de nosotros mismo, tratémonos con amabilidad y compasión, como si se tratara a alguien a quien se ama.
Enfoquemonos en nuestras fortalezas.
Instruyamos a los niños a utilizar este lenguaje positivo.
ARTÍCULO:
Las palabras pueden provocar muchísima angustia y daños irreparables.
La sabiduría popular Judía nos relata sobre un hombre que habló mal sobre el rabino del pueblo. Después suplicó al rabino que lo perdonara, en su deseo por reparar el daño. El rabino le dijo que tomara un cuchillo, que abriera una almohada rellena de plumas y que luego tirara las plumas al viento. Hizo esto y las plumas se esparcieron por doquier. “Ahora, ¿me perdona?”, preguntó el hombre.
-“Sí”, respondió el rabino, “tan pronto logres recuperar todas las plumas”.
-“¡Pero eso es imposible!”.
-“Exactamente. Cuando hablamos mal de alguien, el daño se difunde y tiene consecuencias muy a largo plazo. Es imposible reparar ese daño”.