2 Samuel 6:1-19

1 David convocó nuevamente a todos los escogidos de Israel, treinta mil.
18 Y cuando David termino de ofrecer los holocaustos y los sacrificios pacíficos, bendijo al pueblo en el nombre de Eterno de los Ejércitos.
19 Repartió entre todo el pueblo, osea entre la muchedumbre del pueblo de de Israel, tanto a hombres como a mujeres, una torta hecha de cazuela y una torta dulce. Y cada uno se fue a su casa.
En la víspera del 28 de Nisán de 5751 (11 de abril de 1991), el Rebe de Lubavitch hizo un emotivo llamado a sus seguidores y a la comunidad Judía mundial para que intensificaran sus esfuerzos por traer al Mashíaj y la redención definitiva.
Expresadas con angustia y en términos inusualmente personales, las palabras del Rebe conmocionaron profundamente a los jasidim presentes en su sinagoga y resonaron en todo el mundo.
“¿Cómo es posible que la Redención aún no se haya alcanzado?”, exclamó el Rebe:
¿ Porqué a pesar de todo lo sucedido y hecho, el Mashíaj aún no ha venido?
¿Qué más puedo hacer?
He hecho todo lo posible para que el mundo realmente exija y clame por la Redención,…
Lo único que me queda por hacer es dejar el asunto en sus manos.
Haz todo lo que esté a tu alcance para lograr esto: Una luz sublime y trascendente que necesita ser traída a nuestro mundo con herramientas prácticas…
He hecho todo lo posible.
Te lo dejo en tus manos.
¡Haz todo lo posible para traer al justo redentor, de inmediato!
He cumplido con mi parte.
De ahora en adelante, todo está en tus manos…
“David, Rey de Israel, Vive”
El Libro de los Salmos.

David fue el heredero espiritual del profeta Samuel. En la cadena de la Tradición, comenzando con Moisés en el Monte Sinaí, David fue el sexto, de la siguiente manera: Moisés, Josué, Pinás, Elí, Samuel, David.
David fue para su pueblo no solo un rey de valor insuperable, sino también el líder espiritual.
Se rodeó de los líderes espirituales más grandes y sabios de su tiempo, a saber, Mefiboset, Ahitofel, Ira el Jairita, Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán y el vidente Gad.
Ellos formaron el Tribunal Supremo de Israel (Sanedrín) bajo la presidencia del rey David.
La vida de David fue sagrada, consagrada a Dios y a su pueblo.
No fue tanto por su valor y coraje como por la santidad de su carácter, expresada de forma tan conmovedora en su Libro de los Salmos, quizás el mas popular de todos los libros de la Biblia.
Por su ingenio poético, su dulzura y su sincera piedad, el Libro de los Salmos es único.
Los Salmos de David abarcan cada etapa de su vida.
En la historia de David, su exilio, persecución, luchas y su triunfo final, el pueblo Judío, tanto colectiva como individualmente, encuentra un fiel prototipo de su propia vida.
No es de extrañar que el Libro de los Salmos haya servido a lo largo de los siglos como una fuente inagotable de inspiración, coraje y esperanza.
El fallecimiento de David
David falleció el sábado, coincidiendo con la festividad de Shavuot, en el año 2924 (837 años antes de la era común). Su reinado duró cuarenta años (2884-2924); Los primeros siete años reinó en Hebrón sobre la tribu de Judá, y los treinta y tres años restantes reinó en Jerusalén sobre todo Israel.
Sin embargo, durante seis meses estuvo en el exilio durante la revuelta de Absalón.
Para el pueblo Judío, el rey David no ha muerto.
Su memoria perdura para siempre en su Libro de los Salmos y en la esperanza mesiánica de Israel.
Porque, como nos prometieron nuestros profetas, el Mesías será descendiente de David, rey de Israel.
Fuentes:
The Story of King David in the Bible
“David King of Israel Lives”
https://www.chabad.org/library/article_cdo/aid/464270/jewish/David-King-of-Israel-Lives.htm
