Adar II 27, 5784 – Abril 6, 2024
“Ese día hubo alegría ante el Santo, bendito sea, como en el día en que se crearon el Cielo y la Tierra”. El universo es el hogar que Dios hizo para la humanidad. El Santuario era el hogar hecho por los seres humanos para Di-s.
Meguilá 10b

En el día octavo, Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel;
2 y dijo a Aarón: Toma de la vacada un becerro para expiación, y un carnero para holocausto, sin defecto, y ofrécelos delante de Jehová.
3 Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: Tomad un macho cabrío para expiación, y un becerro y un cordero de un año, sin defecto, para holocausto.
4 Asimismo un buey y un carnero para sacrificio de paz, que inmoléis delante de Jehová, y una ofrenda amasada con aceite; porque Jehová se aparecerá hoy a vosotros.
5 Y llevaron lo que mandó Moisés delante del tabernáculo de reunión, y vino toda la congregación y se puso delante de Jehová.
6 Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá.
7 Y dijo Moisés a Aarón: Acércate al altar, y haz tu expiación y tu holocausto, y haz la reconciliación por ti y por el pueblo; haz también la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliación por ellos, como ha mandado Jehová. – Levítico 9:1-7

PARASHA SHEMINI

Las leyes dietéticas
Una lista de especies, animales, peces y aves permitidos y prohibidos. ¿Cuál es la lógica de estas leyes? ¿Y por qué están colocados aquí? ¿Cuál es su conexión con el Santuario?

Levíticos 11:1-47
1 Y le dijo el Eterno a Moisés y a Aarón:
2 “Decidles a los hijos de Israel: Estos son los animales que podréis comer entre los que hay en la tierra (…)

R. Munk nos recuerda que el primer mandato que Dios le dio al primer ser humano fue una ley dietética. “Eres libre de comer de cualquier árbol del jardín; pero no comerás del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque cuando comas de él, ciertamente morirás”. Las leyes dietéticas en Shemini son paralelas a la prohibición dada a Adán. Como entonces, así ahora, una nueva era en la historia espiritual de la humanidad, precedida por un acto de creación, está marcada por leyes sobre lo que se puede y no se puede comer.
¿Por qué? Lo mismo que ocurre con el sexo, ocurre con la alimentación: éstas son las actividades más primarias, compartidas con muchas otras formas de vida. Sin sexo no hay continuación de la especie. Sin comida, ni siquiera el individuo puede sobrevivir. Éstos, por lo tanto, han sido el foco de culturas radicalmente diferentes. Por un lado, existen culturas hedonistas en las que la comida y el sexo se consideran placeres y se persiguen como tales. Por el otro, están las culturas ascéticas –marcadas por la reclusión monástica– en las que se evita el sexo y se mantiene la comida al mínimo. Los primeros enfatizan el cuerpo, los segundos el alma. El Judaísmo, por el contrario, ve la situación humana en términos de integración y equilibrio. Somos cuerpo y alma. De ahí el imperativo Judaico, ni hedonista ni ascético, sino transformador. Se nos ordena santificar las actividades de comer y tener relaciones sexuales. De aquí fluyen las leyes dietéticas y las leyes de pureza familiar (niddá y mikve), dos elementos clave de la kedushá, la vida de santidad.
Para leer el artículo completo:
Food for Thought
Levítico 11:45
Yo Soy el Eterno quien os saco de Egipto para ser vuestro Di-s. Santos seréis vosotros porque Yo lo soy.