Parashá Pekudei – “La Parashá del Contador”

Éxodo 38:21 – 40:38
 
Haftorah
I Reyes 7:51 – 8:21
 

A la parashá Pekudei a veces se le ha llamado “La Parashá del Contador”, porque así comienza, con las auditorías de cuentas del dinero y el material donado para el santuario.

Es la forma en la que la Torá nos enseña la necesidad de transparencia financiera.

 

Éxodo 38:21

Éste es el recuento de los gastos para el Tabernáculo, el Tabernáculo del testimonio, según las cuentas efectuadas por orden de Moshé y bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aharón.

Es la forma en que la Torá nos enseña la necesidad de transparencia financiera.

Tanchuma, Buber, Pekudei, 4.

Moshé emitió un ajuste de cuentas detallado para evitar sospechas de que se había apropiado personalmente de parte del dinero donado. Nótese el énfasis en que la contabilidad no la había llevado a cabo el propio Moshé sino “los levitas bajo la dirección de Itamar”, en otras palabras, auditores independientes.

Si bien es cierto, no hay ningún indicio de estas acusaciones en el texto mismo, aparentemente el Midrash se esta basando en el comentario que hizo Moshé durante la rebelión de Koraj:
 
“No les he quitado ni un asno, ni a ninguno de ellos he hecho mal”. – Números 16:15
 
A menudo se han formulado acusaciones de corrupción y enriquecimiento personal contra líderes, con o sin justificación. Podríamos pensar que, dado que Di-s ve todo lo que hacemos, esto es suficiente para protegernos contra el mal. Sin embargo, el judaísmo no dice esto. El Talmud registra una escena en el lecho de muerte de Labán Yojanán Ben Zakai, mientras el maestro yacía rodeado de sus discípulos:
 
Le dijeron:”Señor nuestro, bendícenos”.
 
ÉL les dijo: “Que sea la voluntad de Di-s que el temor del cielo esté sobre vosotros tanto como el temor a la carne y a la sangre”.

Sus discípulos preguntaron:” ¿Eso es todo?

Él respondió:”Ojalá tuvieran nada menos que ese miedo!

 
Brajot 28b
Cuando el ser  humano cometemos pecado, le preocupa que otras personas puedan verlo. Olvida que Di-s ciertamente los ve.
La tentación confunde el cerebro y nadie debería creer que es inmune a ella.
 
HaShem tenga misericordia de nosotros.
 
Jetro, el suegro de Moshe, cuando le dijo a Moshé que nombrara subordinados para ayudarle en la tarea de dirigir al pueblo, dijo:
 
“Hombres temerosos de Di-s, hombres dignos de confianza que aborrezcan las ganancias deshonestas”.
 
Moshé aceptó la propuestas, diciendo que si cumplían su palabra, serían claros, delante del Señor y delante de Israel (Números 32:22).
 
Esta frase entró en la ley Judía como el principio de que “uno debe comportarse ante sus semejantes así como ante Di-s. 
 
No basta con hacer lo correcto, debe parecer que hacemos lo correcto, especialmente cuando hay lugar para rumores y sospechas.
 
Debe haber transparencia y rendición de cuentas en lo que respecta a los fondos públicos, incluso si las personas involucradas tienen una reputación impecable.
 
Las personas que ocupan puestos de confianza deben ser, y ser vistas como, personas de integridad moral.

El Actor principal en estos capítulos no es Di-s, sino el pueblo que trae las contribuciones.

 

Éxodo 38:22 – 43

Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Judá, había hecho lo que el Eterno le había ordenado a Moshé. Con la ayuda de Aholiab, hijo de Ahismac, de la tribu de Dan, hábiles escultores y dibujantes de tejidos de lino torzal, expertos en teñidos celestes, purpura y carmesí.

Todo el oro empleado en la santa obra, proveniente de ofrendas ,…y la plata de la congregación, sumo,…

 
No se puede entender la naturaleza del pueblo. Si se les pide un becerro, lo dan. Si se les pide el Tabernáculo, dan.
 
Yerushalmi Shekalim 1, 45
El factor común fue la generosidad. Puede que los Judíos no siempre tomen las decisiones correctas en cuanto a lo que dan, pero dan.
 
En el siglo XII, Moisés Maimonides interrumpe dos veces su habitual prosa jurídica tranquila en su código legal, la Mishné Torá, para señalar el mismo punto.
 
Hablando de tzedaka, la caridad, dice:
“Nunca hemos visto ni oido hablar de una comunidad Judía que no tenga fondo para caridad”.
 

Bajando el Cielo a la Tierra

 

 

La formalización de una relación que uniría a Di-s con un pueblo y a un pueblo con Di-s, bajando el cielo a la tierra y elevando a un pueblo de la tierra al cielo.

El lenguaje que usa la Torá en Pekudei recuerda mucho al lenguaje usado en la narrativa de la creación del universo:
 
Génesis 1-2 Éxodo 39 – 40
 
Y vio Di-s que todo lo que había hecho y he aquí que era bueno. – Génesis 1:31 
Moshé, vio todo el trabajo especializado y he aquí que lo había hecho; como Di-s lo había ordenado, lo había hecho.- Éxodo 39:43
 
Se completaron los cielos y la tierra y todo su arsenal. -Génesis 2:1 
Toda la obra del Tabernáculo de la Tienda de Reunión fue terminada. – Éxodo 39:32
 
Y Di-s completó toda la obra que había hecho .-Génesis 2:2 
Y Moshé completó la obra . – Éxodo 40:33
 
Y Di-s bendijo,…Génesis 2:3
Y Moshé bendijo,…Éxodo 49:43
 
Y lo santificó. – Génesis 2:3
Y la santificaron con todos sus utensilios .- Éxodo 40:9
 
En pocas palabras: el Génesis comienza cuando Dios crea el universo como hogar para la humanidad. El Éxodo termina con los seres humanos, los israelitas, creando el Santuario como hogar de Dios.
 
Génesis comenzó con un acto de creación divina. El Éxodo termina con un acto de creación humana.
 
No todos podemos pintar como Monet o componer como Mozart. Pero cada uno de nosotros tiene dones y capacidades que pueden permanecer latentes durante toda la vida hasta que alguien los despierta. Podemos alcanzar alturas de las que nunca nos creíamos capaces. Todo lo que necesitamos es encontrar a alguien que crea en nosotros, nos desafíe y juego, cuando hayamos respondido  al desafío, bendiga y celebre con nosotros. Esto es lo que Moshé hizo por los Israelitas después del pecado del becerro de oro. Primero los hizo crear, y luego los bendijo a ellos y a su creación con una de las bendiciones más simples y conmovedoras: “Que la Shejiná habitara en la obra de sus manos”.
 
Cuando celébranos los logros de los demás , cambiamos vidas.
 

EL Bendito Poder del Orden

 

El viaje que los Israelitas deben recorrer desde el becerro de oro , hasta la construcción del Tabernáculo.

 
El final del Éxodo no es exactamente un eco del comienzo del Génesis: es un antídoto contra él. Si la humanidad puede reducir el orden de Di-s al caos, entonces, debe demostrar que puede rescatar el orden del caos. Ese es el viaje que los Israelitas deben recorrer desde el becerro de oro, hasta la construcción del Tabernáculo.
 
Podemos viajar del caos al orden.
 
El becerro de oro fue la respuesta caótica, no planificada y mal juzgada a la pregunta genuina que se hacían los Israelitas: ¿que haremos, aquí en medio del desierto, sin Moshé para actuar como nuestro intermediario con Di-s? El Mishkán fue la verdadera respuesta. Fue la señal duradera de que la presencia Divina estaba entre ellos, incluso sin un profeta como Moshé. De hecho, una vez que el Mishkán estuvo completo y dedicado, Moshé ya no tuvo ningún papel dentro de él. Su servicio no estaba dirigido por profetas sino por sacerdotes. Los sacerdotes son maestros del orden.
 
 
El Mishkan, el Templo y la sinagoga, por diferentes que sean, estaban en su lugar conque es Shabbat en el tiempo. Ambos representan un reino ideal de orden, la forma en que Di-s quería que fuera nuestro mundo. Al entrar en ellos, salimos del mundo social con sus conflictos y sus luchas, hostilidades he injusticias, y nos encontramos bajo las alas de la presencia Divina, sintiendo la armonía de los cielos y la limpieza del espíritu, cuando venimos a expiar nuestros pecados u ofrecer gracias por nuestras bendiciones .
 
Aquí es donde siempre podemos encontrar el espíritu de Di-s que mora en nosotros.
 
 Creo que el tiempo sagrado, el Shabbat, y el espacio sagrado, el Tabernáculo/Templo/sinagoga, es donde el alma encuentra descanso; donde los corazones se abren y las mentes se elevan; donde sabemos que somos parte de algo más grande que este tiempo, este lugar donde si escuchamos, podemos escuchar el canto que la creación canta a su Creador; donde sentimos que la vida tiene un orden que se debe aprender a honrar; y donde Di-s está cerca, no en la cima de una montaña sino aquí, entre nosotros.
 
Debe haber un momento y un lugar en el que reconozcamos que no todo es caos. Por eso el Éxodo termina con el Mishkán.
 
La libertad existe donde reina el orden.

Al crear el mundo, Dios creó un hogar para la humanidad. Al construir el Tabernáculo, la humanidad creó un hogar para Dios.

Desde una perspectiva humana, Di-s llena el espacio que hacemos para Su presencia. Su gloria existe donde renunciamos a la nuestra. El inmenso detalle de la construcción está ahí, para decirnos que en todo momento los Israelitas obedecieron las instrucciones de Di-s, en lugar de improvisar las suyas propias.
 
El dominio  especifico llamado “lo Santo” es donde nos encontramos con Di-s en Sus términos, no en los nuestros. Sin embargo, ésta también es la manera en que Di-s confiere dignidad a la humanidad.
 
Somos nosotros quienes construimos Su hogar para que Él llene lo que hemos hecho.
 
Como dice una película famosa: “Si lo construyes, él vendrá”.
 
 
FUENTE:
 
 
 
 
 
 

 

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